EL BIENESTAR DE LOS ADOLESCENTES Y CONTROL CONSCIENTE EN 14 CONTEXTOS SOCIOCULTURALES

Alexander Grob

Universidad de Berne

Todd D. Little y Brigitte Wanner

Instituto Max Planck parra el desarrollo humano y la educación

Alexander J. Wearing

Universidad de Melbourne

Euronet

Traducción realizada por Eva Torre

Este estudio sobre los efectos del contexto sociocultural en el control consciente y el bienestar de los adolescentes (N=3.844, 7 contextos occidentales, 7 del Este) fue motivado por los dramáticos cambios sociopolíticos de Europa del Este y la importancia de los recursos personales a la hora de facilitar la transición a la edad adulta. Los autores vieron que los niveles medios de bienestar y control consciente variaban en contextos sociohistóricos estables del Oeste con respecto a los inestables del Este; (a) los adolescentes del Este mostraban niveles más bajos de bienestar (quizás relacionado con aspectos económicos de cambio) y (b) niveles más altos de control consciente (quizás relacionado con la percepción de unas libertades implicadas en la dirección del cambio). Es de notar, sin embargo, que las relaciones (correlaciones) en las diferencias individuales entre los constructos era muy uniforme en los 14 contextos, sugiriendo que la interfaz psicológica adaptiva entre el bienestar y el control consciente es relativamente fuerte contra influencias sociopolíticas.

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Considerando los actuales cambios sociopolíticos que afectan a muchas partes del mundo y la importancia del control consciente y el bienestar a la hora de facilitar la transición de los adolescentes a la edad adulta (Bandura, 1995; Skinner, 1995), examinamos el papel del contexto sociocultural en la formación del control personal y el bienestar de los adolescentes. Los cambios sociales y políticos de los últimos años, particularmente en los países europeos del este que componían el bloque comunista, han sido enormes. Las normas sociopolíticas han cambiado de muchas formas para los adolescentes de estos a veces turbulentos ámbitos sociopolíticos que (re-)emergen de nuevo. Las numerosas adaptaciones sociohistóricas que probablemente hayan requerido estos adolescentes han involucrado su percepción del control personal y su sentido del bienestar.

Para examinar las influencias de los cambios socioculturales que afectan a Europa del Este, se llevó a cabo el estudio de Euronet sobre “Los adolescentes en el contexto de cambio social” (ver nota del autor). El estudio de Euronet se centraba explícitamente en dos amplios macrocontextos: los países ex-socialistas de la Europa del Este y los países generalmente democráticos de la Europa Occidental y los Estados Unidos. Particularmente, la base de datos de Euronet incluye siete contextos socioculturales de las naciones industrializadas del Oeste (Finlandia, Francia, Alemania, Noruega, Suiza francesa, Suiza alemana, y los Estados Unidos) y siete contextos de Europa del Este (Bulgaria, la República Checa, Hungría, Polonia, Rumanía, Rusia y Transilvania). En este estudio examinamos el control consciente y el bienestar de los adolescentes en estos dos macrocontextos (14 ámbitos microtextuales).

El contexto sociocultural y el bienestar y el control consciente de los adolescentes

Han renacido las comparaciones transculturales como un importante enfoque cuasi-experimental para el estudio de varios fenómenos psicológicos (Berry, Poortinga, Segall y Dasen, 1992; Little, 1996; Little y López, en prensa; Werner, 1948). Generalmente, un amplio marco comparativo ofrece la oportunidad de atravesar los confines de una sociedad para ampliar el alcance de las diferencias individuales, para implicar más factores que puedan estar implicados en la producción de tales diferencias, y para alcanzar más altos niveles de generalidad y validez (Bakes, Reese y Nesselroade, 1997; Little, 1996; Little y Loper, en prensa; Poortinga, 1989). Tal enfoque es de especial importancia cuando se examinan las cogniciones de los adolescentes relacionadas con el yo (por ejemplo, el bienestar subjetivo y el control consciente). En este caso, el impacto de los factores socioculturales puede ser particularmente destacado porque esta fase de la vida se caracteriza por unas demandas y unas necesidades crecientes de integración en las estructuras sociales, políticas y económicas que le rodean, así como un esfuerzo general por adaptarse a las condiciones medioambientales existentes (Havighurst, 1948). Desde nuestro punto de vista, un estudio comparativo de los países europeos del Este y del Oeste y los Estados Unidos ofrece una oportunidad única de examinar una natural combinación de influencias sociales, políticas y económicas sobre el control consciente y el bienestar de los adolescentes. Por ejemplo, el nivel de vida en los países de Europa del Este es más bajo que el de los países europeos occidentales y los Estados Unidos. Además, estos países poseen organizaciones políticas diferentes: democracias occidentales establecidas frente a sistemas políticos en transición de los regímenes socialistas-comunistas a la democracia. También son diferentes en la orientación sociocultural general, de culturas predominantemente colectivistas (las europeas del Este) a culturas predominantemente individualistas (europeas occidentales y los Estados Unidos; Triandis, 1989). Sin embargo, en un nivel fundamental, estos 14 contextos socioculturales también reflejan unas sociedades modernas con niveles comparables de industrialización, urbanización, estructuras familiares y educación. Por lo tanto, aunque difieran en varias dimensiones sociopolíticas, también representan contextos socioculturales con estructuras sociales comparables. Que sean comparables ofrece una base con la cual se pueden evaluar las influencias sociopolíticas en el bienestar y el control personal de los adolescentes.

Bienestar

Las teorías sobre el bienestar incluyen dos enfoques básicos: los cognitivos y los centrados en el sentimiento. Las teorías cognitivas generalmente afirman que los déficits a la hora de cubrir las propias necesidades llevan al malestar y que las discrepancias positivas entre la realidad percibida y las aspiraciones personales llevan al bienestar (Brickman, Coates y Janoff-Bulman, 1978; Duncan, 1975; Headey y Wearing, 1989, 1992; Michalos, 1985; Wills, 1981). Desde este punto de vista, los adolescentes comparan una situación real con una situación deseada, esperada o ideal. Las valoraciones acertadas y las discrepancias positivas entre los estados reales y los deseados se evalúan favorablemente y llevan a la auto-satisfacción (Cantril, 1965). Las teorías sobre el bienestar centradas en el sentimiento sugieren que la auto-satisfacción aumenta con experiencias positivas a corto plazo o reduciendo los estados no deseados (para una visión de conjunto, ver Diener, 1984, 1994). Desde esta perspectiva, el bienestar refleja los sentimientos que la gente experimenta en su vida diaria (Bradburn, 1969; Diener y Larson, 1993). En este estudio, nosotros operacionalizamos el bienestar como (a) tener una actitud positiva hacia la vida (Actitudes positivas) y (b) tener un sentido general positivo de auto-estima (Autoestima). Dado que estos aspectos del bienestar están influenciados por procesos relacionados con la cognición y con el sentimiento (Diener, 1984), se amplían cuando se manejan satisfactoriamente unos antecedentes (ver Evans, 1994, para una visión de conjunto). En la adolescencia, algunos de estos antecedentes incluyen (a) un contexto histórico, cultural y económico estable (esto es, un ajuste individuo-contexto; Bronfenbrenner, Moscovici, 1984); (b) llevar a cabo tareas normativas bien definidas y de desarrollo específicas de la edad (Havighurst, 1948); (c) llevar a cabo las tareas de desarrollo no normativas que se deseen (Grob, 1991); (d) tener objetivos serios de vida y perspectivas de futuro (Brunstein, 1993; Emmons, 1992: Nurmi, 1992); y (e) tener la convicción personal de que se controlan importantes campos de la vida (Bandura, 1995; Rammer, 1995, Seligman, 1975).

Dados estos antecedentes, el cambio social puede tener efectos positivos y negativos en el bienestar. Los hechos que han provocado la reestructuración de Europa del Este han dado lugar tanto a efectos positivos como negativos. Por ejemplo, los pocos estudios transnacionales existentes sugieren que la democracia, la riqueza y la igualdad se relacionan positivamente con el bienestar (Diener, Diener and Diener, 1995; Headey and Wearing, 1992; Veenhoven, 1990, 1991). Aunque podría sugerirse con facilidad que el bienestar de los adolescentes podría verse afectado por los cambios sociopolíticos de Europa del Este, son muy pocos los datos disponibles sobre estos países anteriormente aislados que nos permitieran predecir sin equivocaciones la dirección de ese cambio. Estos ámbitos socioculturales no son todavía tan ricos como sus vecinos occidentales, pero son más democráticos y han ganado una relativamente mayor igualdad sociopolítica. El incremento de las prácticas democráticas y de igualdad sociopolítica sugiere que los recientes cambios de Europa del Este podrían conllevar niveles de bienestar tan altos como los del Oeste, mientras que la carencia de riqueza sugiere niveles más bajos de bienestar.

Control consciente

Como proceso relacionado con la acción, el control consciente refleja varias dimensiones que abarcan las relaciones entre actor, acción y resultado (Bandura, 1977, 1986; Flammer, 1990; Little, Oettingen, Stetsenko y Baltes, 1995; Skinner, Chapman y Baltes, 1988; Weisz y Stipek, 1982) y es un rasgo personal omnipresente y generalizado cuando uno se ocupa de las actividades de la vida (Little, en prensa; Skinner, 1995). El control consciente tiene características disposicionales, en términos tanto de estabilidad como de generalización relativa sobre los campos de dominio (Lüthi, Grob y Flammer, 1989; Skinner, 1995), y características situacionales que se desarrollan como resultado de una experiencia personal y de la competencia adquirida en situaciones específicas (Skinner, 1995).

En este estudio nos centramos en dos dimensiones generales del control consciente: Expectativa de Control y Valoración del Control (Grob, Flammer y Wearing, 1995). La Expectativa de control se refiere hasta qué punto un individuo piensa que puede influir personalmente en un resultado, independientemente de las acciones específicas que pueden requerirse (Little et al., 1995). La Valoración del control, por otra parte, refleja la importancia de la tarea específica parra la persona (Grob et al. 1995). Aunque las valoraciones del control consciente específicas de un campo de dominio predicen los resultados relevantes al campo antes que medir de modo general el control consciente, nos centramos en los niveles generales de control consciente de los adolescentes como resultado, porque los aspectos de cambios sociopolíticos que han operado en estos contextos son en sí mismos influencias generalizadas y omnipresentes. Es decir, como con el bienestar, el control consciente de los adolescentes puede tener influencias amplias y generales de factores antecedentes tales como los cambios en las condiciones sociopolíticas. Sin embargo, según nuestro conocimiento, no existen todavía estudios amplios y transnacionales sobre el control consciente de los adolescentes, lo que dificulta la valoración de la dirección de las influencias.

Expectativas generales

Si los adolescentes se comparan con sus compatriotas con la misma base cultural, habría poca base para esperar diferencias generales de nivel medio entre culturas, particularmente si la variabilidad de la situación de vida es generalmente similar dentro de los contextos. En cambio, si los adolescentes se comparan con otros contextos culturales (por ejemplo, por los medios de comunicación), entonces diferentes contextos pueden influir en el bienestar y el control consciente, y pueden surgir grandes diferencias no sólo entre los macrocontextos del Este y del Oeste sino también entre los contextos de un mismo bloque. Aunque los cambios sociopolíticos podrían mitigarse y de ahí hacerse más variables debido a rasgos únicos de cada contexto sociocultural (una interacción Cambio x Contexto), esperábamos que si las diferencias emergieran lo harían generalmente caracterizadas como diferencias de macrocontexto. Sin embargo, al no existir información en la literatura transnacional actualmente sobre la dirección de los cambios potenciales del bienestar y el control consciente de los adolescentes, las posibilidades son, necesariamente, ad hoc.

Tabla 1

Número de participantes por país por sexo y edad

 

Sexo Edad  
País Mujer Hombre <14 >15 Total

Países de Europa del Este

Bulgaria 127 108 123 100 235
República checa 206 142 91 157 348
Hungría 238 334 298 313 372
Polonia 110 91 37 110 203
Rumania 119 95 111 103 314
Rusia 98 91 38 131 189
Transilvania 327 267 246 148 394

Países occidentales

Finlandia 100 103 58 149 307
Francia 306 74 66 134 180
Alemania 134 102 123 142 266
Noruega 130 132 147 155 302
Suiza (alemana) 128 103 112 121 233
Suiza (francesa) 114 73 94 93 187
EstadosUnidos 118 83 71 132 203
Total 2.005 1.628 1.644 2.167 3.831

Nota: 13 participantes no mencionaban su sexo, su edad o ninguno de estos datos; por lo tanto, el número total de participantes en este estudio fue de 3.844

Por ejemplo, los adolescentes de Europa del Este podrían mostrar menores niveles de bienestar y control consciente que los de sus compañeros occidentales y americanos (ver, por ejemplo, Diener et al., 1995) porque los aspectos relativamente volátiles (e impredecibles) del cambio social y las condiciones económicas más pobres en la Europa del Este puede generalmente minar los ascendentes del bienestar y el control consciente en los adolescentes. Además, como el ritmo de los cambios sociopolíticos en la Europa del Este es bastante rápido, pueden verse dificultadas la percepción, la interpretación y la predicción de las regularidades que subyacen al orden sociopolítico, y la cantidad del bienestar y el control consciente podría ser menor en estos países del Este. Por otro lado, los cambios sociopolíticos en la Europa del Este pasan de sistemas sociopolíticos en los cuales el control personal no era la norma, a sistemas en los cuales el control personal y los objetivos de vida personales han llegado a ser una propiedad emergente de los contextos sociopolíticos en reestructuración. Este contraste podría llevar a una percepción general de mayores oportunidades y, como resultado, niveles mayores de bienestar y control consciente en los contextos de Europa del Este en relación a los contextos occidentales.

En cuanto a las relaciones (correlaciones) estructurales entre los constructos, si el bienestar y el control consciente de los adolescentes son procesos adaptivos donde los adolescentes rápidamente se ajustan a las demandas de un contexto sociopolítico y sociohistórico dado, entonces muy pocas diferencias transnacionles deberían surgir. Por lo tanto, nosotros esperábamos que los modelos de las diferencias individuales entre los constructos fueran similares entre estos ámbitos socioculturales (la estructura psicológica de las relaciones entre Actitudes positivas, Autoestima, Expectativa de control, y Valoración del control no debería verse afectada por los cambios sociopolíticos que los adolescentes de Europa del Este sufrieran). En concreto, asumiendo que (a) los niveles de desarrollo social, político y económico de estos países estén suficientemente establecidos (por encima de un umbral desconocido) y (b) las relaciones de las diferencias entre los individuos entre estas dimensiones de los sistemas de competencia de los adolescentes estén también suficientemente establecidos, su sistema de relaciones de las diferencias entre los individuos debería ser parecido. En este sentido, la interfaz adaptiva psicológica entre estos aspectos de control personal y bienestar aparecería sólida frente a las fluctuaciones en estos ambientes socioculturales modernos (Little et al., 1995).

Método

Participantes

Participaron más de 3.800 adolescentes de 14 países de Europa del Este, Europa del Oeste y los Estados Unidos. Entre enero y abril de 1992 se recogieron muestras en Bulgaria, la República Checa, Finlandia, Francia, Alemania, Hungría, Polonia, Rumania, Rusia, Suiza francesa, Suiza alemana y los Estados Unidos. De mayo a junio de 1993 se recogieron dos muestras más (Noruega y Transilvania, donde una minoría húngara vive en Rumania). La tabla 1 es una lista del número de participantes por país, categorizada por sexo y edad (edad 12-14 años frente a 15-18 años). La edad media era de 14 años, 10 meses (SD= 1 año, 4 meses). Dependiendo de sus respectivos sistemas educativos, los estudiantes menores fueron tomados al azar de colegios de primaria, primer ciclo de secundaria, segundo ciclo de secundaria o bachillerato, y los estudiantes mayores fueron tomados de bachillerato o módulos de formación profesional. Estas muestras se tomaron en contextos urbanos (ciudades de más de 100.000 habitantes), suburbanos y rurales. Los perfiles socioeconómicos de cada muestra eran comparables, yendo de familias de clase baja-media a media-alta dentro de cada contexto. para más detalles sobre la base de datos de Euronet, ver Alsaker, Flanagan y Csapó (en prensa).

Instrumentos

Como se ha mencionado ya, utilizamos los cuatro constructos disponibles que representan el bienestar (Actitudes Positivas y Auto-estima) y el control consciente (Expectativa de Control y Valoración del Control) de la encuesta de Euronet. Todos los instrumentos del estudio de Euronet se tradujeron del inglés al idioma del contexto dado por hablantes nativos y se verificaron con una traducción de vuelta. En el protocolo de Euronet, los datos del bienestar venían del Cuestionario de Berne sobre el bienestar subjetivo de los adolescentes (Grobb 1995; Grob et al. 1991; Grob, Flammer, Kaiser y Lüthi, 1989). Los ocho datos de las Actitudes Positivas (clasificados en la escala de cinco puntos de Likert) incluían, por ejemplo, “Mi futuro parece bueno”, “Disfruto de la vida más que la mayoría de la gente” y “Pase lo que pase, veo el lado positivo de las cosas”. La autoestima se midió con cinco datos (clasificados en la escala de cinco puntos de Likert); por ejemplo, “Soy capaz de hacer las cosas igual de bien que los demás”, “Valgo menos que los demás” (codificado al revés) y “Tengo una actitud global positiva hacia mí mismo”.

Los datos del control consciente venían del Cuestionario de Berne sobre el control consciente de los adolescentes (Flammer, Grob y Lüthi, 1989, 1994; Grobb et al. 1989; Lüthi et al. 1989). Aunque este instrumento valora nueve áreas de la vida de tres campos (el campo personal, que incluye las áreas específicas de la apariencia, el desarrollo de la personalidad, el dinero, y el lugar de trabajo; el campo interpersonal, que incluye relaciones y conflicto con los padres; y el campo social, que incluye los asuntos escolares, los problemas del medioambiente, y los lugares de encuentro de la juventud), solamente tres áreas fueron evaluadas en el protocolo de Euronet (desarrollo de la personalidad, lugar de trabajo y asuntos escolares). Once aspectos del control fueron evaluados en cada área (Grob et al. 1995). Para el constructo Expectativa de control, utilizamos los datos que medían (a) la cantidad de control consciente real (clasificado en la escala de 10 puntos de Likert), (b) la cantidad de control personal esperado en el futuro (la misma escala), y (c) la atribución del control de uno mismo en comparación con cinco ejemplos diferentes de control (por ejemplo, el poder de los otros). Para el constructo Valoración del control utilizamos los datos que intervenían en (a) la importancia del control sobre este campo de dominio (clasificada según la escala de 5 puntos de Likert), (b) la importancia del campo de dominio en general (la misma escala), y (c) la lucha por el control en el campo de dominio específico (clasificada según la escala de 4 puntos de Likert).

La fiabilidad de cada constructo en cada ámbito era generalmente uniforme y de niveles aceptables para nuestros procedimientos analíticos, que corrigen la falta de fiabilidad (esto es, la fiabilidad media era 0,68; también ver más adelante). Es importante que la validez de los constructos de estos diferentes ámbitos sea evaluada directamente y explícitamente con nuestros procedimientos analíticos; sin embargo, ver Grob et al (1995) para obtener más información general sobre la validez y más detalles sobre el modelo teórico que subyace a cada instrumento.

Procedimientos analíticos

Utilizamos análisis de estructuras covariantes y media de grupo múltiple (MACS en inglés) porque, además de las ventajas psicométricas generales (por ejemplo desatenuación), los análisis MACS evalúan explícitamente la equivalencia de la comparación (invariación de la medida) en varios ámbitos socioculturales (Little, 1996; Little et al. 1995). Como describiremos con más detalle más adelante, la invariación de la medida es un rasgo psicométrico crítico porque representa la condición de validez necesaria para las comparaciones transculturales (Little, 1996).

En estos modelos [1] MACS de 14 grupos utilizamos los respectivos aspectos de expectativa y valoración de estas tres subescalas de campo (desarrollo de la personalidad, asuntos escolares y lugar de trabajo) como índices para la Expectativa de control y la Valoración de Control. Combinamos los respectivos datos del bienestar en dos conjuntos de tres paquetes (indicadores medios totales) para representar los dos constructos del bienestar (Kishton y Widaman, 1994). También incluimos las variables que representan los efectos del sexo, los efectos lineares y cuadráticos del estatus social comparativo, la región (urbana, suburbana, rural), y los efectos lineares y cuadráticos de la edad. Estas covariantes se controlaron para dentro de cada ámbito sociocultural para (a) modelar sus influencias en las diferencias entre individuos y (b) determinar con más exactitud la influencia del contexto sociocultural en los cuatro constructos.

Examen de la invariación métrica. Según la teoría psicométrica básica (Little, 1996, Meredith, 1993), las investigaciones transculturales recientes (por ejemplo, Little et al, 1995; Stetsenko, Little, Oettingen y Baltes, 1995), y los modelos generales teóricos que subyacen a los instrumentos (Grob et al. 1991, 1995), valoramos explícitamente la equivalencia (validez) transgrupal de la estructura de la medida de los constructos. Para hacer eso, especificamos dos modelos y evaluamos las diferencias en su correspondencia [2] relativa. En el primer modelo estimamos libremente el modelo de medida esperada en los 14 grupos, y en un segundo modelo igualamos las cargas e interceptos del factor (invariación métrica especificada) pero no las relaciones factor-nivel. La invariación métrica es una condición fundamentalmente importante para satisfacer las comparaciones trans-nacionales porque demuestra que las características psicométricas de los constructos son equivalentes, y de ahí se establece la validez de las comparaciones entre los grupos (Little, 1996; Meredith, 1993).

Nuestros modelos mostraron una correspondencia aceptable en estos ámbitos socioculturales, apoyando la comparación (validez o generalización) de los constructos entre estos diversos contextos. De manera específica, cuando comprobamos la invariación métrica en los 14 contextos socioculturales, la correspondencia del modelo era aceptable, x2 (1.204, N = 3.844) = 2.429,3 NNFI =0 ,935, IFI = 0,954, GFI = 0,920, CFI =0 ,952, y las diferencias de correspondencia con el modelo estimado libremente fueron muy pequeñas, x2 (1.411, N = 3.844) = 4.384,5, DNNFI = 0,033, DIFI = 0,026, DGFI = 0,027, DCFI = 0,041 (ver Little, 1996). Como (a) estos modelos representan una posición teórica fuerte en cuanto a la estructura esperada de bienestar y control consciente, (b) solamente una alteración en el modelo fue evidente en los datos (ver nota a pie de página 2), (c) las estadísticas de la correspondencia eran aceptables, y (d) las diferencias en la correspondencia entre los modelos variantes y los invariantes eran insignificantes, podemos concluir que estos cuatro constructos generalizan para los adolescentes en estos 14 contextos socioculturales.

Examen de las diferencias sustantivas. Para examinar las semejanzas y las diferencias de los constructos en los contextos socioculturales, igualamos un conjunto dado de relaciones de constructores y evaluamos estas restricciones como comparaciones de modelos anidados (Jöreskog y Sörbom, 1989), utilizando un criterio de significancia 0,05. Por ejemplo, para examinar las semejanzas culturales en la estructura correlacional entre los cuatro constructos, colocamos restricciones transgrupales de igualdad sobre las correlaciones y evaluamos la diferencia de correspondencia entre este modelo restringido y el modelo sin restringir. Si las diferencias no llevaban a una caída significante de correspondencia (p>0,05), entonces la evidencia estadística apoya la conclusión de que los parámetros del constructo examinado en cada contexto sociocultural son los mismos. Cuando surgía una diferencia significativa, relajábamos nuestras restricciones en el siguiente orden: (a) permitíamos diferencias entre los contextos del este y del oeste, (b) evaluábamos las estadísticas de tolerancia (por ejemplo, índices de modificación, residuales) para determinar si un país concreto se ajustaba al modelo de restricciones, y (c) después de liberar cualquier estimación en un contexto concreto, lo examinábamos para determinar si era diferente de cualquier otra estimación. Continuamos este proceso hasta que determinamos que todas las demás estimaciones no podían igualarse a cualquier otra estimación (ver también Little y López, en prensa) [3] .

Resultados

Modelos correlativos

En la figura 1 presentamos unas estimaciones restringidas de correlación no atenuada de los 14 grupos socioculturales. Estas correlaciones restringidas no eran diferentes de las correlaciones estimadas libremente, x’(77, N = 3.844) = 93,3, p=0,099, y aquellas correlaciones que no son idénticas entre sí son diferentes entre sí (p<0,01); además, todas las relaciones que no son cero son mayores que cero (p<0,01). Como se ve en la figura 1, el resultado dominante en estas correlaciones es que surgieron muy pocas diferencias en las relaciones de diferencia individual entre los cuatro constructos en cada uno de los contextos socioculturales. De hecho, sólo surgieron 5 de 84 excepciones posibles (ver la leyenda de la figura 1 y más abajo).

De manera más específica, aunque la correlación entre la Auto-estima y las Actitudes positivas en 11 de los 14 países fue bastante alta (r=0,82), sólo fue bastante diferente de 1.0 (z=11,3, p<0,001). Este resultado apoya nuestro modelo teórico de que hay dos dimensiones claras (aunque altamente correlacionadas) que subyacen al bienestar subjetivo de los adolescentes (Diener y Diener 1995, Grobb et al., 1991). Los ejemplos de los Estados Unidos y Rusia tuvieron más altas correlaciones que las otras culturas (r=0,95), y el ejemplo de la Suiza francesa mostró una conexión (r=0,66) menor que la mayoría de las culturas.

Para la correlación entre la Expectativa de Control y las Actitudes positivas, sólo la Suiza francesa mostró alguna conexión.

Figura 1. Correlaciones entre los constructos. Todas las correlaciones son diferentes de cero (p<0,01). Las 77 restricciones en este modelo final reprodujo la matriz de covariación observada al mismo grado que el modelo en el cual estos parámetros se estimaron libremente, x2 (77, N=3.844)=93,3, p=0,009. ar (Actitudes positivas y Autoestima) para los Estados Unidos y Rusia = 0,95; para Suiza francesa r=0,66. br (Actitudes positivas y Expectativa de control) para Suiza francesa = 0,19. cr (Autoestima y Expectativa de control) para Bulgaria = 0,19. (r=0,19) que se apartaba de los otros ámbitos socioculturales (r=0,35). Sin embargo, para la correlación entre la Auto-estima y la Expectativa de Control, surgió una diferencia general entre los países del Este (r=0,44) y los occidentales (r=0,35); sólo el ejemplo de Bulgaria se alejó de su modelo general (r=0,19). Finalmente, las correlaciones entre la Valoración de Control y los otros tres constructos no se diferenciaban en los 14 contextos socioculturales (ver figura 1).

En resumen, aunque se hicieron evidentes unas pocas fluctuaciones, la gran semejanza de las relaciones de las diferencias individuales entre estos cuatro constructos indica que (a) además de la equivalencia estructural psicométrica (invariación de la medida), la estructura psicológica (el modelo de las diferencias individuales) de estas dimensiones es bastante similar, y (b) la validez de las medidas y los constructos teóricos se confirman. Es de notar que las relaciones diferenciales entre las dos dimensiones del bienestar y la expectativa de control también indican que las relaciones únicas de las diferencias individuales son inherentes a las dimensiones del bienestar. Finalmente, la generalidad transnacional de las correlaciones apoya nuestra expectativa de que las relaciones psicológicas adaptivas en estas dimensiones de los sistemas de competencia de los adolescentes son fuertes frente a fluctuaciones socioculturales.

Modelos de nivel medio

Presentamos las medias restringidas y no atenuadas de los 14 ejemplos de la tabla 2. Es importante observar que a causa de la equivalencia en la medida y la estructura correlacional semejante entre los constructos, estas diferencias de nivel medio no se relacionan con los instrumentos de medida (por ejemplo, las diferencias de escala, la parcialidad en las respuestas) o con las representaciones mentales diferenciales del bienestar y el control; al contrario, son diferencias verídicas y válidas. Como con los modelos correlacionales, las 42 restricciones sobre estas medias estructuradas no eran diferentes de las medias estimadas libremente, x2(42, N=3.844) = 53,4, p= 0,111, y aquellos valores que no son idénticos para una dimensión dada son diferentes (p<0,01). Observar que en la tabla 2 seleccionamos la estimación modal de los países exsocialistas como el grupo de comparación. Por lo tanto, todas las estimaciones de las medias son diferencias relativas con respecto a este grupo. Como la métrica de las medias estructuradas latentes refleja unidades estándar latentes, el modelo de diferencias relativas no cambia (es isomórfico) cuando se elige cualquier otro grupo como grupo de comparación. A nivel general, encontramos que los países occidentales tenían niveles más altos de Actitudes Positivas y Autoestima que los países exsocialistas, pero los países del Este tenían valores más altos de Expectativa de control y Valoración de control. En términos de modelos de contexto nacional, los adolescentes franceses (y, hasta cierto punto, los adolescentes de la Suiza francesa) eran bastante más bajos que sus compañeros occidentales en bienestar y control consciente, y los adolescentes húngaros eran bastante más bajos que sus compañeros del Este en las dimensiones del control consciente. Por otro lado, los adolescentes americanos eran bastante más altos que sus compatriotas de Europa occidental y Europa del Este en actitudes positivas y expectativa de control, y los adolescentes rusos estaban entre los más altos del control consciente.

Tabla 2

País Actitudes positivas Autoestima Expectativa de control Valoración del control
Países de Europa del Este

Rumania

Bulgaria

Polonia

Transilvania

República Checa

Rusia

Hungría

Países occidentales

Estados Unidos

Suiza (alemana)

Alemania

Noruega

Finlandia

Suiza (francesa)

Francia

Nota: Las 42 restricciones

Cuando examinamos estos modelos de nivel medio como una función del producto nacional bruto de cada país, encontramos una fuerte correlación de rango con las dimensiones del bienestar (r=0,66 para autoestima y r=0,59 para las actitudes positivas; para ambos ps<0,05). Es importante observar que el modelo correlacional de este nivel de grupo es igual que el de Diener y Diener (1995). Para las dimensiones de control consciente, sin embargo, la correlación era generalmente negativa (r=-0,37 para le expectativa de control y r=-0,34 parra la valoración del control, para ambos ps<0,20), lo que sugiere que para los pasases con menor riqueza económica, las Expectativas de control y las Valoraciones de control de los adolescentes mostraban una tendencia a ser generalmente más altos.

Efectos covariantes

Como punto de comparación, presentamos los efectos de las variables covariantes, sexo, región, los efectos lineares y cuadráticos del estatus social, y los efectos lineares y cuadráticos de la edad en la tabla 3. Como antes, estas son estimaciones restringidas que reproducen los valores estimados libremente bastante bien (ver nota a la tabla 3). En comparación con las sustanciales diferencias socioculturales vistas en la tabla 2, los covariantes reflejan efectos pequeños o a menudo inexistentes, y estas covariantes mostraban muy pocas no sistemáticas interacciones con los contextos socioculturales. En general, estos efectos eran equivalentes en los 14 contextos socioculturales, indicando, de nuevo, la validez general del significado subyacente de los constructos. Sin embargo, surgieron algunas interacciones notables Este-frente a-Oeste. Por ejemplo, la magnitud de las diferencias de sexo (las de las mujeres eran más bajas) y las diferencias de estatus social (favoreciendo a los adolescentes con un alto estatus socioeconómico) sobre el bienestar era menor en los ejemplos occidentales que en los ejemplos del Este. A nivel de diferencias individuales dentro de cada contexto sociocultural, el efecto del estatus social sigue siendo un importante elemento de predicción del bienestar, y este efecto es más pronunciado en los países donde el nivel global de riqueza económica es más bajo. Tal modelo sugiere o una restricción psicológica de las diferencias individuales en los países de mayor riqueza económica o una consciencia mayor de la influencia del estatus social en los países de menor riqueza económica.

Discusión

Dadas las dificultades inherentes de la investigación transnacional así como el posible potencial de resultados variables, los descubrimientos fueron uniformes donde esperábamos semejanzas y sistemáticos cuando surgían diferencias. Además, estos resultados deberían observarse a la luz de la invariación métrica obtenida del espacio de la medida en estos 14 contextos socioculturales. Como se ha mencionado, la invariación  métrica es una importante condición para hacer comparaciones transculturales significativas porque indica que los problemas como los errores de traducción, las diferencias de escalas, y la parcialidad en las respuestas eran mínimas (Little, 1996; Little y López, en prensa).

Un resultado importante y sorprendente fue la uniformidad sustancial en las relaciones de las diferencias individuales de los constructos en los 14 contextos sociopolíticos. Aunque la uniformidad sociocultural de la estructura correlacional entre estos constructos pueda dar la impresión de ser evidente, o de algún modo un subproducto de nuestros procedimientos analíticos, este resultado es verídico e importante. Las técnicas MACS son bastante sensibles a las diferencias de correlaciones (y niveles medios), particularmente con el tremendo poder que ofrece  un ejemplo de más de 3.800 adolescentes (Jöreskog y Sörbom, 1989; Little, 1996; Little et al., 1995; Little y López, en prensa). El grado de uniformidad entre las correlaciones (figura 1) y la uniformidad en los efectos covariantes (tabla 3) reflejan importantes puntos de comparación para las diferencias de nivel medio que surgieron (tabla 2). Particularmente, no se vio particularmente afectado por las cambiantes condiciones sociopolíticas, el modelo, dentro de una misma cultura, de relaciones en las diferencias individuales (las representaciones mentales) entre los constructos del bienestar y el control consciente. Solamente los niveles medios se vieron influenciados por las estructuras de valor incluidos en ellos en estos diversos ámbitos.  Estas diferencias de nivel medio eran generalmente sistemáticas entre las condiciones sociohistóricas estables frente a las inestables de los bloques (Oeste frente a Este).

Tabla 3

Efectos de las covariantes

Covariantes

Actitudes positivas Autoestima Expectativa de control Valoración del control

Sexo

Base 0,12 0,20 0,12 0,00
Oeste 0,00 0,12    
Bulgaria 0,00     0,30
Finlandia   0,20    

Edad

Base -0,14 0,00 -0,34 0,00
Oeste     0,05 0,03
Bulgaria/Hungría     0,21  
República Checa/Noruega       -0,14
Francia     -0,14  
Suiza (alemana) 0,00      

Edad2

Base 0,00 0,00 0,13 0,00
Oeste     0,00  

Región

Base 0,00 0,00 0,00 -0,06
Francia/Rumanía       -0,32
Alemania   0,22    

Estatus social comparativo

Base 0,27 0,27 0,16 0,08
Oeste 0,16 0,16    
Hungría       0,32

Estatus social comparativo2

Base -0,12 -0,12 0,00 0,00
Polonia       0,32
Estados Unidos       -0,37

Nota: La base es la combinación del Este y el Oeste, a menos que el Oeste tenga su propio valor. Las diversas restricciones de estos modelos respectivos reproducían las relaciones observadas al mismo grado que los modelos en los cuales estos parámetros eran libremente estimados: para el sexo (1=femenino, 2=mascculino), x2(54, N=3.844)=68,35, p=189; para la edad y la edad2 x2(307, N=3.844) =128,42, p= 0,78; para la región (1=urbana, 2=suburbana, 3=rural), x2 (53, N=3.844) = 69,32, p=0,066; y para el estatus social comparativo y el estatus social comparativo2 x2 (107, N=3.844) = 131,87, p=0,52.

Semejanzas socioculturales en el bienestar y el control consciente de los adolescentes

Desde nuestro punto de vista, la gran semejanza o generalización de las representaciones psicológicas del control consciente y el bienestar de los adolescentes como componentes de sus sistemas de competencia demuestra una importante semejanza intercultural en las categorías mentales que usan los adolescentes cuando piensan en su propio bienestar y control consciente.

Bienestar. En contraste con la relativa unicidad (teórica y empírica) de los dos componentes del control consciente, los dos índices del bienestar se relacionaban entre sí en alto grado. Sin embargo, la diferencia de las dos dimensiones también se confirmó (Diener y Diener 1995, Grob et al. 1991). Aunque ambos constructos se correlacionaban alta y positivamente (variación compartida del 67%), la correlación no era perfecta, lo que indicaba que una variación única y fiable se asocia a cada componente del bienestar. Incluso en el modelo correlacional de los ejemplos de los Estados Unidos y Rusia, que era más alto que los de los otros ámbitos socioculturales (variación compartida de más de 90%), estos dos componentes del bienestar eran todavía distintivos. Por ejemplo, las dos dimensiones del bienestar mostraban correlaciones diferenciales con la Expectativa de Control (ver figura 1) en estos ejemplos.

Control consciente. El descubrimiento de que la estructura del control consciente, compuesta por dos factores (Expectativa de Control y Valoración de Control) era equivalente en estos 14 ámbitos socioculturales dice mucho sobre una suposición raramente evaluada en la investigación del control. En general, la investigación del control asume implícitamente que el control consciente es influencial sin tener en cuenta la importancia estimada del campo de dominio. Nuestros descubrimientos indican que la expectativa y la valoración son dos componentes únicos del sistema del control consciente. Desde un punto de vista teórico, estos dos componentes no necesitan correlacionarse. Sin embargo, se correlacionan entre sí moderadamente (19% de coincidencia en la variación fiable) en cada uno de los 14 contextos socioculturales. Este descubrimiento remarca la importancia del aspecto motivacional del control consciente (White, 1959). Particularmente, el componente de la expectativa se refiere a las estimaciones cognitivas generalizadas de la cantidad de control que un individuo posee, mientras que el componente de valoración se refiere a la importancia dada a la situación en juego. Estos dos rasgos del sistema de control consciente están en  concordancia con las teorías tradicionales del valor de la expectativa (ver por ejemplo Weiner 1992) [4] .

El sistema de relaciones entre el bienestar y el control consciente. En relación a los modelos correlacionales entre los dos conjuntos de conceptos, la Valoración del Control tenía poca relación tanto con la Autoestima como con las Actitudes positivas, mientras que la Expectativa de control tenía mucha más relación con los dos componentes del bienestar. Estos modelos correlacionales generales entre los constructos eran casi idénticos en todos los ámbitos socioculturales. Sin embargo, es de notar que los ejemplos del Oeste y del Este diferían en sus correlaciones entre la Expectativa de Control y la Autoestima. De manera específica, la Expectativa de control tenía más relación con la Autoestima para los adolescentes que viven el los países excomunistas que para los adolescentes occidentales. Aunque las magnitudes diferían, la dirección positiva de las correlaciones entre el bienestar y el control consciente apoyan en gran medida la idea de que la gente que cree que es capaz de ejercer influencia sobre el flujo de acontecimientos también muestra mayores niveles de autoestima y perciben su mundo bajo una luz más positiva. La destacada consistencia transcontextual en las intercorrelaciones sugiere que estas cuatro dimensiones de los sistemas de competencia de los adolescentes son bastante fuertes en varios contextos socioculturales. En otras palabras, los mecanismos interpersonales que unen el control consciente y el bienestar se generalizan bastante en los dos macrocontextos y los 14 contextos individuales. Además, este sistema de relaciones es coherente con la interpretación más causal de que la Expectativa de control, como creencia relacionada con el yo, es un componente importante en la regulación del yo del bienestar relacionado con el sentimiento (Karoly, 1993). Sin embargo, los niveles modestos de esta relación indican que estos componentes del sistema del yo no se agrupan juntos en un sistema fijo. Al contrario, los antecedentes del bienestar y el control consciente pueden abarcar rasgos diferenciales de los mundos sociales y psicológicos de los adolescentes (Grob et al. 1995), y la naturaleza de este sistema de relaciones sigue siendo una cuestión abierta para la investigación futura. Por ejemplo, ¿hasta qué punto el control consciente es un moderador de los antecedentes del bienestar, y hasta qué punto estos antecedentes únicamente contribuyen a la autoestima y las actitudes positivas de los adolescentes?

Diferencias socioculturales del bienestar y el control consciente de los adolescentes. Al contrario de las pocas diferencias en la interacción psicológica entre los constructos del bienestar y el control consciente, los niveles medios de estos conceptos demostraron diferencias fuertes y coherentes en los 14 contextos socioculturales. Sin embargo, como mencionamos anteriormente en este artículo, cualquier interpretación de las diferencias de nivel medio son post hoc en su naturaleza porque (a) es bastante limitada la investigación relevante comparativa sobre estas dimensiones (sin embargo, ver por ejemplo, Diener et al. 1995; Near y Rechner, 1993) y (b) podríamos medir los modelos previos del nivel medio o las condiciones de los antecedentes que pueden haber llevado a las diferencias obtenidas. Por lo tanto, nuestras interpretaciones de las diferencias de los niveles medios deben considerarse experimentales y como puntos de atención para futuras investigaciones.

Bienestar. En general, los adolescentes occidentales tenían más autoestima personal y actitudes positivas hacia la vida que los adolescentes del Este. Las diferencias en el nivel medio de ambos conceptos de bienestar pueden reflejar las condiciones económicas de los contextos respectivos. Esta interpretación es coherente con la de Diener et al. (1995), que encontraron que el desarrollo económico afecta el nivel de bienestar incluso más allá de los efectos de la personalidad. Por ejemplo, Diener et al. dijeron que el estatus social afecta al bienestar más cuanto más pobre se es; este umbral se encontró cuando el producto nacional bruto estaba por debajo de $10.000 al año. Nuestro estudio ratifica este resultado en el hecho de que el estatus socioeconómico de los adolescentes era más fuerte a la hora de predecir el bienestar subjetivo en los países menos desarrollados económicamente. Este efecto era inexistente en los países occidentales, más desarrollados económicamente (ver tabla 3 y anteriormente).

Una comparación de las diferencias absolutas del nivel medio entre las culturas occidentales y las del Este revela que las diferencias en las Actitudes positivas eran mucho menores que los de la Autoestima. Desde una perspectiva de desarrollo social, el mantener una actitud positiva es una condición importante para los adolescentes que están pasando a la edad adulta. Por otro lado, la autoestima puede verse más afectada por los procesos de comparación social disponibles en los medio de comunicación internacionales. De acuerdo con esto, los adolescentes pueden haberse considerado a sí mismos menos dignos en comparación con sus compañeros occidentales, mucho más notorios. Es interesante el hecho de que los adolescentes franceses fueran más semejantes a los adolescentes del Este en sus actitudes positivas y confianza en sí mismos que sus compañeros occidentales. Las razones de este resultado son difíciles de encontrar, pero ratifica otros estudios comparativos dentro de los contextos europeos occidentales que muestran que los adolescentes franceses muestran niveles menores de bienestar que sus compañeros de edad occidentales (por ejemplo, Diener et al, 1995; Near y Rechnes 1993).

Control consciente. En general, los adolescentes occidentales contaban con menos control personal y valoraron los tres campos claves de la vida (desarrollo de la personalidad, lugar de trabajo, y asuntos escolares) como menos importantes que sus compañeros del Este. Este modelo era claramente diferente en los adolescentes americanos, que con los adolescentes rusos, mostraban la mayor cantidad de expectativa de control. Desde nuestro punto de vista, pueden incluirse dos procesos subyacentes. Particularmente, la alta expectativa de control de los adolescentes americanos es coherente con el énfasis generalizado (educativo y sociocultural) acerca de la perspectiva relativamente optimista de que las capacidades básicas, junto al esfuerzo y las oportunidades, llevan a los resultados deseados (ver también Little et al. 1995). Esta actitud desenfrenada en cuanto a los logros personales es coherente con las expectativas de control generalmente altas de los adolescentes americanos; sin embargo, este “sueño americano” probablemente no se aplique a los adolescentes rusos.

Para entender la alta Expectativa de control de los adolescentes rusos (y los adolescentes del Este en general), nos centramos más en el contexto social cambiante de estos adolescentes, particularmente la dirección de los cambios. Particularmente, las comparaciones sociales históricas con adolescentes de anteriores generaciones puede acentuar, para los adolescentes que viven en las sociedades cambiantes (los ejemplos de Europa del Este), el impacto del paso de instituciones relativamente rígidas a sistemas más abiertos y democráticos. La sustitución de las restricciones y los privilegios de las instituciones por la posibilidad de conseguir logros personales en un ámbito democrático puede dar a estos adolescentes la convicción de poder contribuir personalmente a los cambios actuales y por lo tanto a creer en su control personal tanto en la vida privada como en la vida social.

Tal énfasis en la expectativa de control personal puede, por lo tanto, ser un subproducto del contraste comparativo entre las restricciones percibidas y las oportunidades percibidas. En este sentido, el establecer unas normas democráticas en una sociedad (en contextos del Este) es un proceso con más grados subjetivos de libertad que después de que se haya establecido ésta (en contextos occidentales).

Sin embargo, como no evaluamos estas expectativas de control de los adolescentes antes de que comenzaran las transiciones sociales, no tenemos información sobre los niveles medios de cuando los regímenes socialistas-comunistas existían. La literatura ofrece información contradictoria en relación con el control consciente de los individuos educados en los países excomunistas. Algunos autores han sugerido que sólo surgen individuos proactivos y autoeficaces en el contexto de estructuras sociales de las sociedades occidentales (por ejemplo, Meyer, 1988), mientras algunos estudios tienen pruebas contra estas suposiciones (por ejemplo, Little et al, 1995; Stetsenko et al. 1995). Por ejemplo, Little et al. vieron que los niños rusos tenían creencias más fuertes en el control personal que los niños que vivían en Berlín este y oeste. (los niños americanos expresaron las creencias más fuertes). A pesar del hecho de que los estudiantes de Berlín del este tenían las Expectativas de control más bajas – que podían atribuirse a hechos específicos de su contexto escolar, como el modo de llevar a cabo el feedback (Oettingen, Little, Lindnberger y Baltes, 1994)- este descubrimiento indica que en contextos colectivistas los individuos podrían tener de moderadas a fuertes Expectativas de control personal.

Además, se podría discutir que los paises excomunistas representaban un contexto altamente estructurado a causa de las reglas y normas de la sociedad, definidas de forma rígida. Dado que estas normas eran prontamente manifiestas, las sociedades colectivistas tenían un contexto sociopolítico coherente y predecible. Este contexto social coherente habría ofrecido altas contingencias entre las acciones y los resultados personales, y estos contextos tan altamente estructurados normalmente llevan a un sentido fuerte de control personal (Skinner, 1995). Es decir, los adolescentes de la Europa del Este pueden haber tenido creencias fuertes en su control personal, lo cual enraizaba en su pasado colectivista y se reservaba como característica más propensa.

Tales dificultades en la interpretación subrayan posibles direcciones en las investigaciones del futuro. Por ejemplo, además de las comparaciones entre culturas con diseños transculturales, se podría ampliar la ejemplificación metodológica para incluir una mayor variabilidad dentro de una misma cultura, lo que ensancharía en gran medida nuestra comprensión de los mecanismos interpersonales que afectan a los contructos psicológicos como el control consciente y el bienestar. En otras palabras, el ampliar las características multiculturales que existen dentro de una cultura también contribuiría a la utilidad del enfoque comparativo general (Berry et al, 1992; Little y López, en prensa). Además, el uso de diseños longitudinales clarificaría la manera en que operan las influencias de los numerosos antecedentes sobre el control consciente y el bienestar para producir las diferencias características que hemos observado.

Conclusiones

Los dramáticos cambios sociopolíticos en los países ex-comunistas de la Europa del Este parecen haber afectado el bienestar y el control consciente de los individuos que viven en estos ámbitos socioculturales. Aunque no podemos descartar que las diferencias en el bienestar y el control consciente de los adolescentes puedan de hecho haberse arrastrado de épocas anteriores, tal interpretación es, desde nuestro punto de vista, menos probable que considerar que los resultados reflejan los cambios cuasi-experimentales que han ocurrido en estos contextos naturales. Como influencia sociocultural, la interacción entre la dirección del cambio y las realidades económicas de cambio pueden haber influido en la interacción entre las ganancias y las pérdidas del desarrollo personal (Baltes, 1987). En estos adolescentes de Europa del Este, los perjuicios al bienestar, que quizás estén relacionados con los aspectos económicos,. el cambio y las comparaciones facilitadas por los medios de comunicación, parecen oponerse a los beneficios al control consciente, que quizás estén relacionados con la libertad consciente implicada en la dirección del cambio social. En otras palabras, los retos del auto-descubrimiento y la auto-percepción para los adolescentes en estos contextos pueden reflejar una ventaja para su control consciente. Ene este sentido, ¿quién mejor para adaptar a la demanda de una sociedad cambiante que el adolescente cambiante?

Dada la naturaleza provisional de la interpretación sobre el nivel medio consideramos las diversas semejanzas estructurales como quizás los resultados más llamativos. La equivalencia de la medida y las semejanzas pronunciadas en los modelos correlacionales (por ejemplo, las fuertes correlaciones entre la expectativa de control y los dos aspectos del bienestar) indican que las representaciones mentales y los mecanismos subyacentes que dan forma a estos constructos es muy fuerte contra las influencias asociadas a los rasgos generales y específicos de los diferentes contextos socioculturales. Desde nuestro punto de vista, la fuerte generalidad de las relaciones entre los constructos ofrece una fuerte base empírica para posteriores teorías sobre el papel tanto del bienestar como del control consciente del mundo psicológico del adolescente en desarrollo. Por ejemplo, la generalidad estructural sugiere que el bienestar y el control consciente de los adolescentes son procesos adaptivos en donde los adolescentes rápidamente se ajustan a las demandas de un determinado contexto sociopolítico y sociohistórico y que la interfaz psicológica adaptiva entre estos aspectos del control personal y el bienestar parecen ser fuertes contra las fluctuaciones sociopolíticas en los ambientes socioculturales modernos.


Medias brutas, desviaciones de los estándares y correlaciones entre los constructos

 

Actitudes positivas Autoestima Expectativa de control Valoración del control Correlaciones
País M SD M SD M SD M SD AB AC AD BC BD CD

Países de Europa del Este

Bulgaria 3,09 0,55 3,06 0,62 7,16 1,43 3,32 0,41 0,57 0,30 0,09 0,20 0,00 0,30
República Checa 2,82 0,49 2,92 0,53 6,26 1,34 3,24 0,39 0,49 0,30 0,16 0,19 0,00 0,22
Hungría 2,91 0,60 2,95 0,58 6,17 1,40 3,01 0,43 0,59 0,21 0,16 0,24 0,09 0,29
Polonia 3,10 0,57 2,96 0,62 6,07 1,31 3,36 0,50 0,72 0,28 0,41 0,18 0,37 0,30
Rusia 2,93 0,53 3,02 0,53 8,00 1,19 3,40 0,39 0,61 0,21 0,11 0,23 0,02 0,13
Rumania 3,20 0,51 2,72 0,62 6,93 1,68 3,31 0,44 0,43 0,16 0,09 0,20 0,05 0,32
Transilvania 2,91 0,53 2,77 0,55 6,74 1,64 3,10 0,46 0,55 0,23 0,10 0,30 0,09 0,37
Este 2,97 0,56 2,90 0,58 6,65 1,56 3,19 0,46 0,54 0,23 0,18 0,22 0,10 0,35

Países occidentales

Finlandia 3,20 0,51 3,07 0,55 7,34 1,12 3,08 3,08 0,61 0,12 0,09 0,21 0,10 0,29
Francia 3,04 0,47 2,87 0,60 6,02 1,25 3,01 0,45 0,52 0,15 0,13 0,18 0,04 0,26
Alemania 3,18 0,51 3,14 0,54 6,52 1,26 3,18 0,49 0,61 0,23 0,11 0,18 0,12 0,21
Noruega 3,18 0,44 3,23 0,55 5,88 1,51 3,16 0,39 0,58 0,16 0,05 0,16 0,03 0,26
Suiza (alemana) 3,34 0,42 3,25 0,47 6,42 1,16 3,13 0,43 0,53 0,06 0,10 0,21 0,07 0,21
Estados Unidos 3,30 0,59 3,15 0,66 7,53 1,46 3,26 0,42 0,76 0,34 0,27 0,29 0,16 0,40
Suiza (francesa) 3,21 0,50 2,96 0,55 5,52 1,54 3,11 0,44 0,46 -0,02 0,07 0,01 0,01 0,32
Oeste 3,21 0,50 3,11 0,57 6,45 1,50 3,14 0,43 0,60 0,17 0,13 0,17 0,10 0,27
Global 3,07 0,55 2,99 0,59 6,56 1,54 3,17 0,45 0,58 0,19 0,15 0,19 0,10 0,32

Nota: A = Actitudes Positivas     B = Autoestima     C = Expectativa de control       D = Valoración del control

Recibido el 19 de junio, 1995

Recibida la revisión el 22 de enero, 1996

Aceptado el 30 de enero, 1996


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i


[1] Estimamos nuestros modelos de modo simultáneo sobre la matriz variación-covariación independiente y el vector medio para cada uno de los 14 modelos, utilizando la rutina de estimacción de probabilidad máxima en LISREL (Jöreskogy  y Sörbom, 1989).

[2] Evaluamos la correspondencia del modelo utilizando el índice de correspondencia sin normalizar (NNFI en inglés; Tier y Bonest, 1980, Tucker y Lewis, 1973), de correspondencia comparativa (CFI en inglés; Beniler, 1990), el índice de correspondencia incremental (IFI en inglés; Bollen, 1989), el índice de bondad de correspondencia (OR; Ibreskog y Sdrbom, 1989). El índice P0, los valores de alrededor de 0,9 o más altos generalmente se consideran accei y para el test de invariación utilizamos un criterio de diferencia de correspondencia (ver Little, 1996; Little et al. 1995; Flicker y Lewis, 1973). Con este test determinamos que una intersección para el terecer índice Autoestima en el ejemplo de Transilvania requería una única estimación de ml además de su estimación normal.

[3] Este enfoque multivariado de examinar las semejanzas y las diferencias culturales en las correlaciones y las medias entre los cuatro constructos se prefirió a las comparaciones por parejas múltiples, por ejemplo, a causa de la parquedad inherente de la representación final y a causa de la corrección inherente para las diferencias relacionadas con la casualidad de nuestro criterio de significancia 0,05 (todas las demás diferencias eran significantes por encima del nivel 0,01 corregido de Bonferroni). Presentamos las estimaciones de los datos brutos de los niveles medios y las correlaciones del Apéndice como punto de comparación porque estas comparaciones representan un test completo en donde solamente surgen diferencias pronunciadas.

[4] Como se necesita detallar mucho para explicar las relaciones entre la Expectativa y la Valoración en este marco transcultural, y como el objetivo de nuestro artículo es presentar la base del sistema de relaciones entre estos constructos y el papel que los cambios de contexto puedan tener sobre estas dimensiones, no nos dedicamos a esta cuestión aquí.

i Alexander Grob, Instituto de Psicología, Universidad de Sense, Sense, Suiza; Todd D. Little y Brigitte Wanner, Instituto Max Planck para el Desarrollo humano y la educación, Berlín, Alemania; Alexander J. Wearing, Colegio de ciencias del comportamiento, Universidad de Melbourne, Melbourne, Australia; Euronet.

Los datos de este artículo parten de un proyecto titulado “Los adolescentes en el contexto del cambio social”, dirigido por Euronet, que incluye a investigadores de 11 países europeos y Estados Unidos. Euronet señala la contribución como autores de los siguientes investigadores (en orden alfabético): Françoise D. Alsaker, de Noruega; Nancy M. Bodmer, Suiza; Luba Botcheva, Bulgaria; Benö Csapó, Hungría; Erzsebet Cs. Czachesz, Transilvania; Connie Flanagan, Estados unidos; August Flammer (Director), Suiza; Nina Gootkina, Rusia; Alexander Grob, Suiza; Hanna Liberska, Polonia; Aurora Liiceanu, Rumanía; Pete Macek, República Checa; Peter Noack, Alemania; Jari-Erik Nurmi, Finlandia; Colette Sabatier, Francia; y Anna Stetsenko, Rusia. Esta investigación fue apoyada en parte por la Fundación de Ciencia Nacional Suiza (Proyecto nº 11-36228.92), la Sociedad de Humanidades Suiza y la Fundación Jacobs Johann. Nos gustaría agradecer a William Fleeson, P. H. Hawley y Florian G. Kaiser sus comentarios informativos. Alexander Grob y Todd D. Little contribuyeron igualmente a este artículo.

Cualquier correspondencia referida a este artículo debe ir dirigida a Alexander Grob, Institute of Psychology, University of Berne, Muesmattstrasse 45, CH-3000 Berne 9, Switzerland; o a Todd D. Little, Max Plack Institute for Human Development and Education. Lentzeallee 94, 14195 Berlin, Germany. El correo electrónico es grob@psy.unibe.ch o yhat@mpib.berlin.mpg.de