LAS CUATRO CALIDADES DE VIDA

Organización de conceptos y medidas de la buena vida

RUUT VEENHOVEN

Traducción realizada por Javier Ruiz Ogarrio

Supervisado por Concepción Vargas Juárez

RESUMEN. Los términos “calidad de vida”,” bienestar” y “felicidad” tienen diferentes significados; a veces se usan como un término general que abarca todos los valores, y en otros casos denotan cualidades especiales.

Este artículo trata de los significados específicos de estos términos. Propone una  clasificación basada en dos biparticiones; entre “oportunidades” y “resultados” de vida, y entre calidades “internas” y “externas”.

Estas dicotomías juntas constituyen cuatro calidades de vida: 1) habitabilidad del entorno, 2) capacidad de vida del individuo, 3) utilidad externa de la vida y 4) apreciación interna de la vida.

Esta matriz cuádruple tiene tres aplicaciones: en primer lugar, se emplea para reconocer nociones relativas y clasificaciones alternativas, en segundo para explorar significados sustantivos  en diversas medidas de calidad de vida y en tercer lugar para averiguar si la calidad de vida se puede medir exhaustivamente. La respuesta a esta última cuestión es negativa. Las puntuaciones totalizadas actuales tienen poco sentido. La más importante de todas las estimaciones imperfectas sigue siendo  cuánto y cómo de feliz vive la gente.

PALABRAS CLAVE

Empleamos muchas palabras para indicar cómo nos va de bien. Algunas significan prosperidad en general; los términos “calidad de vida” y “bienestar” se usan actualmente en este sentido, y a veces también la palabra “salud” [1] . En el pasado se usaban más los términos “felicidad” y “prosperidad”, aunque éstos plantean diversos problemas.

Un primer problema es que estos términos no tienen un significado único. A veces se usan como término general para señalar todo lo que es bueno, mientras que otras veces indican una cualidad específica. Por ejemplo: el término “bienestar” se utiliza para indicar la calidad de vida como un todo y para evaluar aspectos de vida, tales como condiciones de vivienda u oportunidades de empleo. Del mismo modo, la frase “calidad de vida” se refiere en algunos contextos a la calidad de la sociedad y en otros casos a la felicidad de sus ciudadanos. No existe demasiado consenso respecto al significado de estos términos; la tendencia es mas bien divergente. Con el tiempo, las connotaciones tienden a ser más especificas y múltiples. Las comunidades más detallistas suelen desarrollar sus propias nociones de calidad de vida.

El segundo problema es la connotación de inclusión. El uso de las palabras como un término general sugiere que existe algo parecido a una calidad de vida “global” y que se pueden añadir significativamente cualidades específicas en un valor más amplio; sin embargo esta suposición plantea serias dudas. Los filósofos nunca llegan a ponerse de acuerdo a la hora de encontrar una definición final de calidad de vida y en la práctica de medida empírica de la calidad de vida descubrimos comparaciones absurdas.

El problema anterior de tener muchos significados se debe en parte a la sugerencia de inclusión. Una de las razones por las que los significados se vuelven más específicos es que lo que abarca la retórica se desmorona cuando se pone en práctica. El significado global resulta por lo general inviable en la medida y la toma de decisiones, por ello las connotaciones tienden a ser más especificas y diversas. Como resultado, la denotación retórica de lo bueno en general requiere periódicamente nuevos términos. Aparecen expresiones nuevas para significados más precisos. Por ejemplo, en el campo de la salud  el término “calidad de vida” se emplea para expresar la idea de que hay algo más que la mera cantidad de tiempo de supervivencia. Análogamente, la palabra “bienestar” comenzó a usarse en contraste frente a la “prosperidad” [2] . A pesar de todo, a lo largo del tiempo, este nuevo término  cayó victima de su éxito. Una vez que los políticos los adoptan como objetivos, los analistas y observadores de tendencia comienzan a extraer significados palpables y hacen que los conceptos tengan aún más dimensiones.

Obviamente, esta práctica de comunicación provoca una enorme confusión e impide el desarrollo de conocimiento en este campo. Como reacción, ha habido muchas propuestas de definiciones estándar [3] que desgraciadamente, no han ayudado en demasía. En primer lugar, estas definiciones científicas apenas afectan al uso común del lenguaje. En segundo lugar, añaden  confusión, porque los eruditos no son capaces de ponerse de acuerdo en un significado para cada uno, por ejemplo, MacCall (1975) define la calidad de vida como “las condiciones necesarias para la felicidad”, mientras Terhune (1973) la define como una satisfacción subjetiva en sí misma. De igual modo, Colby (1987) describe el bienestar como un “potencial de adaptación”,  mientras Jolles y Stalpers (1978, Pág. 31) lo define como una “recomendación básica para vivir”. En otro trabajo he listado quince definiciones de felicidad (Veenhoven, 1984, Págs. 16-17). Recientemente Noll (1999) ha listado muchos significados de calidad de vida en diferentes naciones.

Puesto que no podemos realmente forzar el uso de las palabras, deberemos intentar clarificar su utilización. Podemos aclarar el tema determinando los distintos significados. En este artículo se propone una herramienta analítica para tal fin. Primero se presenta una clasificación en cuatro apartados (Sección 1). Por medio de esta taxonomía se sitúan términos comunes y distinciones (Sección 2). La matriz se usa entonces para situar significados sustantivos en medidas comunes de la buena vida (Sección 3). A continuación se plantea la cuestión de si podemos hablar significativamente de una calidad de vida en general  (Sección 4).

1.      AGRUPACIÓN DE CALIDADES DE VIDA

Los términos “calidad de vida”, “bienestar” y “felicidad” designan valoraciones. Para averiguar  qué clase de valoración señalan, deberemos establecer qué cosa se evalúa y con qué estándar.

1. 1.¿Calidad de qué vida?

En el caso de la “calidad de vida” el objeto de valoración es la “vida”. Generalmente esa vida es una vida individual, la calidad de vida de una persona. Pero el término se emplea también para diversas agrupaciones, como cuando hablamos, por ejemplo, de la calidad de vida de las mujeres; en tal caso, el término suele señalar la media de los individuos. A veces se refiere a la humanidad en general, en cuyo caso el objeto de la evaluación es esencialmente el individuo medio y el destino a largo plazo de la especie; la valoración se refiere entonces a la “vida humana”, en lugar de a las “vidas de los hombres”.

El término “calidad de vida” no se refiere exclusivamente a la vida humana. Se usa también para animales, por ejemplo en discusiones sobre la matanza de ganado. En un nivel más alto de abstracción se usa para toda vida. Entonces calidad de vida es la condición de todo el ecosistema. A los propagandistas ecologistas les gusta la confusión de la cuestión objeto, porque indica que la protección de las especies en peligro de extinción es también buena para el individuo humano.

Los términos “bienestar”  y “felicidad” denotan mayor variedad de objetos de evaluación, porque también se usan para referirse a sistemas sociales. Cuando se habla del “bienestar público” o de la “felicidad de la nación” frecuentemente nos referimos al nivel colectivo, a lo bien que funciona y se mantiene la sociedad. Los propagandistas también explotan esta ambigüedad, en este caso como un medio de disimular las diferencias de interés entre los individuos y la sociedad.

En este trabajo me centro en la calidad de las vidas humanas individuales. Como veremos, esto ya es bastante difícil.

1. 2. ¿Qué calidad de vida?

El propósito de este trabajo es presentar los significados específicos denotados por términos como calidad de vida, así que debemos explorar qué características están implicadas en el término calidad. Esto requiere una exploración de las “variedades de lo bueno”.

Una distinción clásica se hace entre calidad de vida “objetiva” y “subjetiva”. La primera se refiere a un grado de vida que alcanza estándares explícitos de la buena vida, evaluados por una persona externa imparcial. Por ejemplo, el resultado de un examen médico. La  segunda variante se refiere a auto-apreciaciones basadas en criterios implícitos, por ejemplo, el sentimiento subjetivo de la salud  de alguien. Estas calidades no se corresponden necesariamente; alguien puede estar en buena salud según el criterio de su médico, y a pesar de ello sentirse mal. Sobre la base de esta distinción, Zapf (1984, Pág. 25) ha propuesto una clasificación cuádruple de conceptos de prosperidad. Cuando las condiciones de vida puntúan bien con medidas objetivas y la apreciación subjetiva de vida es positiva él habla de “bienestar”, mientras que cuando ambas son negativas habla de “privación”. Cuando la calidad objetiva es buena, pero la apreciación subjetiva es negativa, se aplica el término “disonancia”, y la combinación de malas condiciones y buena apreciación se etiqueta como “adaptación”.

Aunque sean elegantes, no se ha probado que estas distinciones sean particularmente útiles. La taxonomía no explica mucho. La razón principal es que la diferencia se halla más bien en la observación, en lugar de hallarse en la esencia. La evaluación objetiva de la salud atiende a las mismas características que las evaluaciones subjetivas, aunque por medios diferentes. Además el etiquetado da lugar al mal entendimiento. La palabra “objetivo” sugiere la verdad indiscutible, mientras que el término “subjetivo” se interpreta fácilmente como una cuestión de gusto arbitrario. Esta insinuación es falsa, el hecho de que los ingresos se puedan medir objetivamente no significa que su valor esté fuera de cuestión.

Oportunidades y resultados

Hay una distinción substantivamente más relevante entre oportunidades para una buena vida y la buena vida en sí misma. Es la diferencia entre “potencialmente” y “en realidad”. Yo me refiero a esto como “oportunidades de vida” [4] y “resultados de vida”. Oportunidades y resultados están relacionados pero no son exactamente lo mismo. Las oportunidades pueden fallar al realizarse, debido a la estupidez o a la mala suerte. Por el contrario, la gente a veces saca gran provecho de su vidas a pesar de gozar de escasas oportunidades.

La distinción es bastante común en el campo de la investigación de la salud pública. Las condiciones previas para la buena salud, tales como nutrición adecuada y cuidado profesional raras veces conllevan la salud en sí misma. Se dedica mucha investigación a determinar las relaciones entre estos fenómenos; por ejemplo comprobando si el asesoramiento común sobre nutrición realmente conlleva años extra vividos con buena salud.

Así, en discusiones sobre políticas sociales, los medios y los fines no se distinguen tan bien. Por ejemplo, en Holanda el término “bienestar” se utiliza para ambos servicios sociales, es decir pensiones del estado y sus esperados efectos, ciudadanos satisfechos. Esto no es un pensamiento sensiblero, es también una expresión de la ideología de que hay calidad por descubrir en la sociedad próspera.

Calidades externas e internas

Hay una segunda diferencia entre calidades “internas” y “externas”. En el primer caso la calidad está en el individuo, en el segundo en el entorno. Lane (1994) hizo esta distinción clara enfatizando la “calidad de las personas”.

Esta distinción es también muy común en la salud publica. Se distinguen patógenos externos de dolencias internas, y los investigadores tratan de identificar los mecanismos por los que los primeros producen los segundos y las condiciones en las que esto es más o menos probable. Aún así esta idea básica falta en muchas discusiones sobre política social. Por ejemplo, en el discurso actual sobre la renovación de la ciudad  la frase “calidad de vida” se usa tanto para calles limpias como para sentimientos de sentirse en casa en el vecindario. Toda la investigación que ha encontrado relaciones insignificantes no ha cambiado el uso de las palabras.

1. 3. Cuatro calidades de vida

La combinación de estas dos dicotomías representa en una matriz cuádruple. Esta clasificación se representa en la Figura 1. La distinción entre oportunidades y resultados se representa verticalmente, la diferencia entre cualidades internas y externas horizontalmente.

Dos clases de oportunidades de vida

En la mitad superior del esquema vemos dos variantes de calidad de vida potencial, al lado de las oportunidades externas en el entorno de cada uno, las capacidades internas para explotarlas. Las oportunidades del ambiente se pueden designar con el término habitabilidad, las capacidades personales con la frase capacidad para la vida. Esta diferencia no es nueva. En sociología se usa a veces la distinción entre “capital social” y “capital psicológico” en este contexto. En la psicología del estrés la diferencia se etiqueta negativamente en términos de “responsabilidad” y “relación con el poder”

 

Calidades externas

Calidades internas

Oportunidades de vida

Habitabilidad del entorno

Capacidad para la vida del individuo

Resultados de vida

Utilidad de vida

Apreciación de vida

Figura 1. Cuatro calidades de vida

Habitabilidad del entorno. El cuadrante superior izquierdo designa el significado de buenas condiciones de vida. A menudo los términos” calidad de vida” y “bienestar” se usan con este significado particular, especialmente en escritos de ecologistas y sociólogos. Los economistas usan a veces el término  “prosperidad” con este significado. Otro término es “nivel de vida”.

Habitabilidad” es una palabra mejor, porque se refiere explícitamente a las características del entorno y no tiene la connotación limitada de condiciones materiales. También se podría hablar de “habitabilidad” de un entorno, pero este término se usa también en particular para la calidad de la vivienda. En otros estudios he explorado este concepto de “habitabilidad” más detalladamente (Veenhoven, 1996, Págs. 7-9)

Capacidad para la vida del individuo. El cuadrante superior derecho designa oportunidades internas de vida. Esto es: cómo estamos preparados para afrontar los problemas de la vida. Este aspecto de la buena vida se conoce también con diferentes nombres. Las palabras “calidad de vida” y “bienestar” también las utilizan doctores y psicólogos para referirse a este significado especifico; Sin embargo, existen otros términos. En biología este fenómeno se describe como “potencial de adaptación”. En otras ocasiones se le designa con el término médico “salud”, en la acepción media de la palabra [5] , o por términos psicológicos tales como “eficacia” o “potencia”. Sen (1992)llama a esta variante de calidad de vida “capacidad”. Yo prefiero el término simple “capacidad para la vida”, que contrasta elegantemente con “habitabilidad”.

Dos clases de resultados de vida

La parte inferior del esquema se refiere a la calidad de vida con respecto a sus resultados. Estos pueden juzgarse por su valor para el entorno de cada uno y el valor para uno mismo. Es el término “utilidad de vida” el que designa el valor externo de una vida. Su valoración interna se llama “apreciación de vida”. Por supuesto, estas cuestiones están relacionadas.

El hecho de conocer que la propia vida es útil aumentará la apreciación ésta. Aún así no todas las vidas útiles son vidas felices y no todos los inútiles se preocupan. Esta diferencia se ha elaborado en discusiones sobre filosofía moral utilitaria, que alaban la felicidad como el supremo bien. Mill (1861) resumió tal posición en su famosa afirmación de que él prefería un Sócrates infeliz que un tonto feliz.

Utilidad de vida. El cuadrante inferior izquierdo representa la noción de que una vida buena tiene que ser buena para algo más que por sí misma. Esto presupone algunos valores más elevados. No hay un genérico común para estas asistencias externas de la vida. Gerson (1976, Pág. 795) se refiere a esta clase como concepciones “transcendentales” de la calidad de vida. Otra apelación es el “significado de la vida”, que señala una importancia “verdadera”, en lugar de un mero sentido subjetivo de significado. Yo prefiero la “utilidad de la vida”, más simple, admitiendo que esta etiqueta puede también dar lugar a malos entendidos [6] . Seamos conscientes de que esta utilidad externa no requiere conciencia interna. La vida de una persona puede ser útil en algún aspecto, sin que ella se dé cuenta. [7]  

Apreciación de la vida. Finalmente el cuadrante derecho inferior representa los resultados internos de la vida. Ésta es la calidad a los ojos de quien la contempla. Como tratamos con seres humanos conscientes, esta calidad se reduce a la apreciación subjetiva de la vida. Esto se califica generalmente como bienestar “subjetivo”, “satisfacción de la vida” y “felicidad” en un limitado sentido de la palabra [8] . La vida tiene tanto más de esta calidad, cuanto más y más tiempo se disfruta. En los cuentos de hadas esta combinación de intensidad y duración se designa con la frase “vivieron  mucho y fueron muy felices”.

1. 4. Distinciones similares en otras disciplinas

Esta clasificación puede clarificarse usando algunas analogías. Distinciones de conceptos similares se pueden encontrar en biología, economía y en teorías de sistemas.

Biología

En biología evolutiva, las condiciones externas de vida se califican como “biotopo” o “hábitat”. Un biotopo puede ser más o menos adecuado (habitable) por una especie dependiendo, por ejemplo, de la disponibilidad de comida, cobijo y competencia. Las capacidades internas para sobrevivir en ese entorno se llaman “capacidad (forma física)”. Este último término señala que las capacidades deben alcanzar (adaptarse a) las demandas del entorno. A diferencia de los filósofos morales, los biólogos no ven ninguna calidad en la capacidad que no es funcional.

Esta constelación de oportunidades se presenta en la “adaptación”, y una buena adaptación se presenta en la “supervivencia”. Como los biólogos evolucionistas se fijan en especies más que en especímenes individuales, ellos se refieren principalmente supervivencia de la especie. Así el éxito de una vida individual se juzga principalmente por su procreación. Una vez los genes se han pasado,  la utilidad externa de la vida individual es a menudo poco más que una presa de otra criatura.

 

Calidad externa

Calidad interna

Oportunidades de vida

Biotopo

Capacidad

Resultados de vida

Adaptación: Continuación de especie

Adaptación: Larga y feliz vida

Figura 2a. Conceptos comparables en biología

A nivel individual la buena adaptación se manifiesta en una vida relativamente larga. Un organismo que perece prematuramente se ha adaptado menos bien que otro que ha completado su tiempo de vida programado. En los animales superiores, la buena adaptación también se refleja en una experiencia hedónica. Estrés y dolor continuo son indicativos de pobre adaptación. Como los humanos son capaces de meditar en sus propias experiencias, sus sentimientos de placer y dolor se condensan en apreciaciones globales de felicidad. Así la adaptación humana se manifiesta en una vida larga y feliz. Aunque la experiencia interna no es tema importante en biología, esta idea esta implícita en su lógica.

Economía

En pensamiento económico, el equivalente de la situación en la vida para una persona es el mercado para un negocio. Así como la situación de una persona puede ser mas o menos habitable, el mercado puede ser más o menos explotable. La explotación con éxito de las oportunidades de un mercado requiere “capital”, tanto capital financiero para comprar materiales y maquinaria como capital humano para funcionar la empresa. El capital para un negocio es lo mismo que la “capacidad” para un individuo. Estas oportunidades pueden dar como resultado el éxito económico. En el nivel de negocio esto es “beneficio”, que es análogo para un individuo a la “apreciación de vida” [9] . Al nivel de la sociedad el éxito en el negocio puede contribuir a la riqueza pública, y por ello a la evolución cultural y social. Esto es análogo a la “utilidad de vida” para el individuo.

Teoría de sistemas

Finalmente, hay una analogía con la teoría de sistemas, cuyos principales conceptos son

“entrada”, “rendimiento” y “salida”. En este planteamiento, “entrada” es el entorno del sistema, en particular las cosas que el sistema puede extraer de ese entorno. Sin ninguna entrada el sistema no puede funcionar y perece. Cuanto más rica es la entrada, mejor y más en línea con las necesidades del sistema. Una buena entrada para un sistema es lo mismo que una situación “habitable” es para un individuo.

 
Calidad externa
Calidad interna
Oportunidades

Mercado

Capital

Resultados

Riqueza pública

Beneficio privado

Figura 2b. Conceptos comparativos en economía

 
Calidad externa
Calidad interna
Oportunidades

Entrada

Rendimiento

Resultados

Salida

Salida: retroalimentación  para (mantenimiento del sistema)  

Figura 2c.Conceptos comparables en teoría de sistemas.

La teoría de sistemas reconoce que el suministro del entorno solo no es bastante para mantener el sistema funcionando. El sistema tiene que procesar activamente la entrada. Esto se llama comúnmente “rendimiento”. La capacidad para hacer este trabajo es una cualidad interna del sistema. Esta capacidad del sistema es análoga a la “capacidad de vida” de una persona.

En teoría de sistemas el término “salida” denota todos los resultados de la actividad del sistema. Parte de esa salida es externa y sirve de entrada a otros sistemas. Esto es análogo a la “utilidad de vida”. Otra parte de la salida se usa para la preservación del sistema. Esto concierne a efectos internos y  pertenece al cuadrante derecho inferior.

Para un individuo, el mantenimiento del sistema afecta antes de nada a la supervivencia. Puesto que los organismos biológicos no pueden vivir para siempre, esto se reduce a una vida relativamente larga. En organismos superiores, los sistemas de preservación del sistema se manifiestan también en cómo se sienten  de bien. Como se ha señalado antes, las apreciaciones afectivas funcionan como mecanismos de retroalimentación en los animales superiores, señalando los típicos afectos positivos que las cosas van bien. En los seres humanos estas apreciaciones se condensan en estimaciones de “felicidad” general. Así, en los seres humanos, una buena salida se manifiesta a nivel individual en una larga y buena vida.

2.      ORDEN DE CONCEPTOS DE LA BUENA VIDA.

Con ayuda de esta matriz podemos ahora situar las distintas nociones acerca de la buena vida. Empezaré por la revisión general de los conceptos que entran claramente en los cuadrantes de calidad (Sección 2.1). A continuación mencionaré algunas nociones comunes en que coinciden los cuadrantes (Sección 2.2). Finalmente confrontaré la matriz con otras clasificaciones de calidades de vida (Sección 2.3).

2.1 Significados dentro de los cuadrantes de calidad.

Hay muchas discusiones sobre la buena vida que tratan con valores más específicos que las cuatro calidades de vida distinguidas aquí. En cada uno de los cuadrantes hay una miríada de sub-significados, la mayoría conocidos por nombres diferentes. Se necesitaría un tomo muy voluminoso para registrar todos los términos y significados usados en la documentación. Presento algunas de las principales variantes a continuación. Los puntos principales se resumen en la figura 3.

  Calidades externas Calidades Internas
  Habitabilidad del entorno Capacidad de vida de la persona
Oportunidades de vida

*Ecológica
p.ej. clima moderado, aire limpio vivienda espaciosa

*Social
p.ej. libertad, igualdad y fraternidad

*Económico
p.ej. nación rica, generosidad seguridad social, desarrollo económico

*Cultural
p.ej. florecimiento de artes y, ciencias, educación general

*Etc...

*Salud física
negativo: sin enfermedad
positivo: enérgico, resistente

*Salud mental
negativo: sin defectos mentales
positivo: autonomía, creatividad

*Conocimiento
p.ej. alfabetización, estudios

*Habilidades
p.ej. inteligencia, educación

*Arte de vivir
p.ej. variedad de estilos, gustos diferenciados

* Etc...

  Utilidad objetiva de vida Apreciación subjetiva de vida
Resultados de vida

*Utilidad externa
p.ej. Para los íntimos: criar hijos, cuidar amigos
p.ej. Para la sociedad: ser un buen ciudadano
p.ej. para la humanidad: dejar una invención

*Perfección moral
p.ej. autenticidad, compasión originalidad

Etc...

*Apreciación de aspectos de vida
p.ej. Satisfacción con el trabajo
p.ej. satisfacción con la variedad

*Humor dominante
p.ej. depresión, tedio
p.ej.  entusiasmo

*Apreciación general
Afectiva: nivel de humor general
Cognitiva: satisfacción con la vida

Etc...

Figura 3.Algunos sub-significados dentro de los cuadrantes de calidad

Aspectos de habitabilidad

Habitabilidad es un término que agrupa las distintas calidades del entorno, que parecen relevantes para alcanzar las necesidades humanas. En el uso retórico, la palabra se refiere principalmente a clases especificas de calidades que se enraízan típicamente en las percepciones más amplias de la buena sociedad. Las calidades circunstanciales que se enfatizan varían ampliamente según distintos contextos y disciplinas.

Los ecologistas ven la habitabilidad en el entorno natural y lo describen en términos de polución, calentamiento global y degradación de la naturaleza. Actualmente, asocian la típica habitabilidad con “preservación”. Los urbanistas ven la habitabilidad en el entorno construido y lo asocian con los sistemas de saneamiento, atascos de trafico y formación de guetos. Aquí la buena vida se ve como fruto de la intervención humana.

Es fundamental en la visión sociológica de la sociedad. En primer lugar, la habitabilidad está asociada con la calidad global de la sociedad. Los conceptos clásicos de la “buena sociedad”  enfatizan la prosperidad material e igualdad social, equiparando a veces el concepto más o menos con el estado de bienestar. Nociones actuales enfatizan las interconexiones íntimas, las normas sólidas y las asociaciones voluntarias activas. Lo contrario de este concepto de habitabilidad es la “fragmentación social”. En segundo lugar, la habitabilidad se ve en la posición de uno en la sociedad. Por un tiempo el énfasis se puso en la “clase inferior” pero actualmente la atención gira a “clase externa”. Los antónimos correspondientes son “privación” y “exclusión”.

Clases de “capacidad de vida”

La representación más común de esta calidad de vida es la ausencia de defectos funcionales.

Esto es “salud” en el sentido limitado, a veces referido como “salud negativa”. En este contexto los médicos se centran en el funcionamiento entero del cuerpo mientras que los psicólogos resaltan la ausencia de defectos mentales. En su lenguaje, calidad de vida y bienestar a menudo son sinónimos de salud mental. Este uso de las palabras presupone un nivel “normal” de funcionamiento. Buena calidad de vida es el funcionamiento del cuerpo y mente como se diseñaron. Este es el significado común que se usa en cuidados curativos.

Siguiendo a  la ausencia de enfermedad se puede considerar la excelencia en la función. A esto nos referimos como “salud positiva” y se asocia con la energía y resistencia. Los conceptos psicológicos de salud mental positiva abarcan también la autonomía, el control de la realidad, la creatividad y la sinergia interna de características y esfuerzos. Un término nuevo en este contexto es la “inteligencia emocional”. Aunque originalmente usada para destrezas mentales especificas, este término ha llegado a denotar una amplia variedad de capacidades mentales. Esta definición más amplia es la favorita en las profesiones de enseñanza.

Un paso más adelante es evaluar la capacidad en una perspectiva de desarrollo e incluir la adquisición de nuevas destrezas para la vida. Esto se indica comúnmente con el término “auto-actualización”, desde este punto de vista un hombre de edad media no está “bien” si actúa como un adolescente, aunque funcione con problemas a ese nivel. Este concepto de calidad se usa también actualmente en profesiones de enseñanza.

Finalmente, el término “arte de vivir” denota especiales capacidades para la vida; en la mayoría de los contextos esta calidad se distingue de la salud mental y a veces incluso se atribuye a una persona ligeramente perturbada. El arte de vivir se asocia con gustos refinados, una capacidad para disfrutar de la vida y un estilo original de vida.

Criterios para la utilidad de vida

Cuando se evalúan los efectos externos de una vida, uno puede considerar su funcionalidad para el entorno. En este contexto los doctores resaltan lo esencial que resulta la vida de un paciente para sus íntimos. La vida de una madre con hijos jóvenes se valora más que la vida de una mujer de la misma edad sin hijos. Análogamente, lo indispensable del puesto de trabajo figura en la calidad medica de las nociones de vida.

A un nivel superior, la calidad de vida se considera en sus contribuciones a la sociedad. Los historiadores ven calidad en la aportación que un individuo puede hacer a la cultura, y consideran por ejemplo las vidas de los grandes inventores superiores a las de los campesinos anónimos. Los moralistas ven calidad en la preservación del orden moral, y creen que la vida de un santo es mejor que la vida de un pecador.

En este sentido la calidad de vida se relaciona también con los efectos en el ecosistema. Los ecologistas ven más calidad en una vida vivida de una manera “sostenible” que en la vida de uno que contamina. En una visión más amplia, la utilidad de vida se puede ver en sus consecuencias para una evolución a largo plazo. Como una vida individual puede tener  muchos efectos en el ambiente, el número de estas utilidades es casi infinito.

Aparte de su calidad funcional, la vida se juzga por su valor moral o estético. Volviendo al dicho de Mill de que prefería un Sócrates infeliz que un tonto feliz,  Mill dijo esto no sólo porque Sócrates fuera un filósofo cuyas palabras han llegado hasta nosotros, sino porque admiraba a Sócrates como un ser humano sobresaliente. Análogamente, la mayoría de nosotros atribuiríamos más calidad a la vida de Florence Nigthtingale que a la de un borracho, incluso aunque apareciese que sus buenas obras tuvieron un resultado negativo al final. En la filosofía moral clásica a esto se le llama “vida virtuosa” y se presenta a menudo como la esencia de la “verdadera felicidad”.

Este concepto de la utilidad ejemplar a veces se confunde con nociones de capacidad interna de vida, en particular en el caso de auto-actualización. El auto-desarrollo se considera bueno, incluso si puede complicar la vida. En algunas filosofías de vida, alcanzar un estado de iluminación es más importante que apartarse de él.

Este criterio de calidad es externo; el individuo no necesita ser consciente de su perfección o puede realmente despreciarlo. Es el extraño el que aprecia la calidad de vida de un individuo sobre la base de un criterio externo. En el pensamiento religioso ese juicio lo hace Dios sobre la base de la verdad externa, en el pensamiento postmoderno lo describen expertos autoproclamados en base de convicciones locales.

Evidentemente, la utilidad de vida no es fácil de comprender y los criterios y los que lo juzgarían son múltiples. Más adelante veremos que esto impide la medida comprensiva de esta calidad de vida. Este cuadrante es claramente el terreno de juego de los filósofos.

Apreciación de la vida

Los seres humanos somos capaces de evaluar nuestra vida de diferentes maneras. Como ya se ha visto, tenemos en común con los animales superiores que podemos valorar nuestra situación con afectividad. Nos sentimos buenos o malos acerca de cosas particulares y nuestro nivel de ánimo muestra la adaptación general. Como en los animales, estas valoraciones afectivas son automáticas, pero a diferencia de otros animales se sabe que los humanos son capaces de reflexionar sobre esta experiencia. Tenemos una idea de cómo nos hemos sentido el año pasado, pero los gatos no. Los humanos pueden también juzgar la vida cognitivamente comparando la vida tal cual es con una idea sobre cómo debería ser.

La mayoría de las evaluaciones humanas se basan en ambas fuentes de información, es decir: valoración intuitiva afectiva y evaluación cognitiva guiada. La mezcla depende principalmente del objeto. Cosas tangibles como nuestros ingresos se evalúan normalmente por comparación; temas intangibles como el atractivo sexual se evalúan por cómo se sienten. Este sistema dual de evaluación probablemente hace que el repertorio experimental humano sea más rico que el de nuestros compañeros animales.

Al evaluar nuestra vida, generalmente resumimos esta experiencia enriquecedora en apreciaciones generales. Por ejemplo, apreciemos varios ámbitos de vida. Cuando nos preguntan qué sentimos acerca de nuestro trabajo o nuestro matrimonio, generalmente tenemos una opinión. Del mismo modo, la mayoría de la gente se forma ideas acerca de calidades específicas de su vida, por ejemplo, cómo de estimulante es su vida y si tiene un significado. Tales juicios se hacen en distintas perspectivas del tiempo, en el pasado, presente y futuro. Como en el futuro es menos palpable que en el presente y pasado, los miedos y esperanzas dependen más de inclinaciones afectivas que en cálculos cognitivos.

La mayoría de estos juicios no son muy notables en nuestra conciencia. De vez en cuando salen a la mente de forma espontánea y pueden recordarse y refrescarse cuando se necesitan. Otras veces, sin embargo, las apreciaciones de vida se desarrollan en síndromes mentales generalizados tales como depresión o tedio.

Además de los aspectos de vida también hemos evaluado la vida en su totalidad. Jeremy Bentham (1789) pensó en esta clase de evaluación como un tipo de “cálculo mental” y actualmente la mayoría de los estudiosos en ese campo la ven también como una operación cognitiva. Por ejemplo Andrews y Withey (1976) indican que los individuos calculan un promedio considerable de aspectos de evaluación de la primera época de su vida, mientras que la teoría de la discrepancia múltiple de Michalos (1985) presume la comparación de la vida tal cual es, con varios estándares sobre cómo debiera ser. Muchos filósofos lo ven como una estimación del éxito al realizar el plan de vida propio (p.ej. Nordenfelt, 1994).

Con todo hay buenas razones para suponer que la satisfacción general de la vida se deduce principalmente de la experiencia afectiva (Veenhoven, 1997, Págs. 59-61). Una razón es que la vida como un todo no es un objeto adecuado para una evaluación calculadora. La vida tiene muchos aspectos y generalmente no hay un modelo ideal nítido con el cual compararla. Otra razón parece ser que las señales afectivas tienden a dominar, y las apreciaciones cognitivas aparentemente se inician a menudo por apuntes afectivos (Zajonc, 1972). Esto encaja con la teoría de que el sistema afectivo es el más antiguo en términos de evolución, y que la cognición trabaja como una suma a ese sistema de navegación más que como un reemplazo.

Este asunto tiene consecuencias importantes para el significado de la apreciación subjetiva de la vida como criterio de la calidad de vida. Si la apreciación es una cuestión de mera comparación con estándares arbitrarios, hay poco de valor en una evaluación positiva; el descontento es entonces una indicación de demandas más elevadas. Si, sin embargo, la felicidad señala el grado en el que se alcanzan las necesidades innatas, la satisfacción de vida designa cómo prosperamos.

Independientemente del método de establecerlo, el hecho de ser capaces de llegar a una evaluación global de la vida es muy importante. Más adelante veremos que esto es la única base de acompasar juicios de calidad de vida.

2.2 Significados en términos generales de la buena vida

Con ayuda de la taxonomía antes mencionada, podemos ahora clarificar el significado sustantivo de varios términos siguientes. Esta enumeración no es exhaustiva; el objetivo es corroborar este enfoque.

Ajuste

   
   

Este término se usó en los años sesenta, en particular en estudios gerontológicos de “ajuste de la edad anciana”, y se usaba indistintamente con “adaptación”. Estas palabras fueron desplazadas por frases como “moral”, “bienestar psicológico” y “satisfacción de vida”. El término se refería a calidades personales, lo que indica la parte derecha de nuestra matriz. El ajuste señala cómo una persona se las arregla en la vida y se refiere tanto al equipamiento como al éxito. Por ello el concepto no encaja en un cuadrante, sino que cubre tanto habilidades de vida como apreciaciones de vida. En el diagrama esto se indica por dos cuadrantes igualmente oscuros.


Arte de vivir

   
   

La expresión “arte de vivir” se refiere antes de nada, a la capacidad de vida de una persona  y por tanto pertenece al cuadrante superior derecho. Como se ha apuntado antes, el término representa principalmente la calidad de un estilo de vida, típicamente Epicurianismo refinado, pero a veces la sabiduría del vivir simplemente se valora también como talento. Este significado principal se refleja en cuadrante señalado en oscuro. Aun así el término comporta otras connotaciones, la capacidad a menudo se asocia con sus pretendidos resultados, así el arte de vivir tiende a equipararse con felicidad, o al menos con gratificación sensorial. Mas aún, la vida de un artista de la vida se valora a menudo como una pieza de arte en sí misma, que tiene alguna utilidad externa. Por ejemplo, vemos calidad en la vida de Casanova, aunque el hombre en sí mismo no parece haber sido particularmente feliz. Las connotaciones adjuntas a la palabra se indican en gris.

Privación

   
   

La palabra privación se refiere a la falta de algo. Cuando se usa en un sentido absoluto significa el fallo para satisfacer las necesidades básicas humanas, cuando se usa en un sentido relativo significa ser menos acaudalado que otros. La palabra se usa en su segundo  significado, mientras se sugiere el primero. Las especificaciones actuales de esta noción son “pobreza” y “exclusión social”.

En la mayoría de los contextos la falta está en las condiciones externas de vida, y concierne al acceso a ingresos, poder y prestigio. En política social se alcanza esta privación en la distribución de recursos escasos. Este significado principal pertenece al cuadrante de habitabilidad.

A veces la palabra también se refiere a la deficiencia en la capacidad de uno para defenderse. La cura política para este problema es “potenciación”, cuyos ingredientes corrientes son educación general, formación política y aumento de la autoestima. La definición adjunta segunda pertenece al cuadrante de la capacidad para la vida.

Normalmente estas condiciones están asociadas con el resultado esperado de los individuos, o sea con la felicidad. Así, las medidas de privación suelen incluir puntos de insatisfacción, depresión e ideas de suicidio. El disfrute de la vida a pesar de la privación se ve como una anomalía. Como hemos visto arriba, en el esquema conceptual de Zapf se etiqueta como “resignación”.

Felicidad

   
   

Ahora continuaré con la anterior discusión de las connotaciones de la palabra felicidad. Como se apuntó en la introducción de este trabajo, la palabra se ha usado a menudo como un término genérico que vale para todo y en ese sentido es sinónimo de “calidad de vida” o “bienestar”. En la última discusión sobre nociones de resultados internos, la palabra apareció de dos formas más precisas, primero como una etiqueta de todas las apreciaciones subjetivas de vida, y segundo como la valoración global de la vida como un todo. El segundo uso de la palabra es de lo más común en la “investigación de indicadores sociales” de estos días.

Mas allá de esta connotación principal de la palabra, existen otros usos adjuntos del término. Esto aparece por ejemplo en la definición bien conocida dada por Tatarkiewicz (1975, Pág. 16) “... satisfacción justificada con la vida”. El adjetivo “justificada” significa que el mero disfrute de la vida no constituye (verdadera) felicidad si ocurre en situaciones adjetivas,  por ejemplo un prisionero no puede ser realmente feliz. Del mismo modo, Tatarkiewicz no llamaría a uno feliz cuando la evaluación se basa en una percepción equivocada, como en el caso del simplón “Hans el feliz”, o cuando el disfrute es consecuencia de una vida inútil.

 

2.3. Diferencia con otras clasificaciones de calidad de vida

Este no es por supuesto el primer intento de encuadrar concepciones de la buena vida. Algunos ejemplos mostrarán cómo esta matriz difiere de otras taxonomías.

 El filósofo Dan Brock (1993, Págs. 268-275) también intentó abarcar “la más amplia concepción de lo que hace que una vida vaya mejor”. Él distinguía tres conceptos principales: 1) el grado en el que la vida alcanza valores e ideales actuales, 2) el grado en el que la vida alcanza las preferencias individuales y 3) el grado en el que el individuo disfruta de la vida subjetivamente. Él denota el primer concepto como “objetivo” y los otros dos como “subjetivo”. Brock insiste en la diferencia entre satisfacción de preferencias (contento según mi terminología) y disfrute hedonístico (nivel de ánimo).

 

Calidad externa

Calidad interna

Oportunidades

                               Calidad objetiva

                      La vida alcanza ideales normativos

Resultados

 

      Calidad subjetiva

La vida alcanza las preferencias

        La vida se disfruta

Figura 3a. Acomodo con la clasificación de Brock

 

Calidad externa

Calidad interna

Oportunidades

Condiciones para la felicidad

·        Requisitos generales para la felicidad

·        Requisitos idiosincrásicos de la felicidad

Resultados

 

Felicidad

Figura 3b. Acomodo con la clasificación de McCall

La figura 3a sitúa estos significados en nuestra matriz. La diferencia no se halla tanto en el cuadrante de apreciación, sino en los otros tres. La clasificación de Brock es menos diferenciada y amontona todos los significados objetivos en un grupo. Como él esta principalmente relacionado por el cuidado de la salud, se puede imaginar que prescinde de la capacidad social. Es más, no distingue tampoco entre “capacidad para la vida” y “utilidad de la vida”, aunque esta distinción es totalmente relevante para las decisiones médicas.

Sandoe (1999) propone una clasificación similar, que también separa la realización de preferencias y la experiencia hedonística. La diferencia es que sus calidades “objetivas” limitan el desarrollo de potenciales. Se refiere a esa calidad como “Perfeccionismo”. Esto es a lo que yo me refería como “auto-actualización”. En la matriz es una parte del cuadrante de “capacidad para la vida”.

Storrs MacCall  (1975) también distingue dos concepciones principales de calidad de vida. Mas allá de la felicidad en sí misma, él enfatiza las condiciones para la felicidad. Desde este punto de vista la vida tiene también calidad si las condiciones sociales necesarias están disponibles, aunque un individuo fracase al explotar estas oportunidades u opte por no usarlas. La felicidad se ve como resultado de la necesidad de gratificación de la necesidad, y así las condiciones necesarias  están  ligadas a las necesidades humanas básicas. En esa concepción la naturaleza humana es el criterio principal y no los ideales normativos. Como consecuencia, el cuadrante de utilidad permanece vacío en este caso. Puesto que MacCall no distingue entre requisitos internos y externos, los dos cuadrantes superiores están unidos.

3.      ORDEN DE LAS MEDIDAS DE LA VIDA BUENA

Las últimas décadas han sido testigo de un resurgimiento de la investigación empírica sobre la buena vida, en particular en el campo de la investigación de indicadores sociales y la evaluación de la calidad de vida médica. Esto ha generado multitud de medidas. Los bancos de ensayos contienen cientos de ellas. Ver por ejemplo Cummins (1994), Spilker (1996) y Veenhoven (2000a).

La mayoría de estas medidas son “multidimensionales” y se usan para evaluar distintas calidades de vida. Normalmente las puntuaciones en las distintas calidades se presentan por separado en un “perfil de calidad de vida”. A menudo se resumen en un “resultado de calidad de vida”. También existen medidas “unidimensionales”, que se centran en una calidad específica. Estas calidades aisladas, a menudo se miden por preguntas aisladas. Por ejemplo, la condición de pacientes de cáncer se mide también preguntándoles simplemente dónde se encuentran, entre lo mejor y lo peor que se han encontrado nunca. (Bemheim y Buyse, 1983).

Todavía continúa una viva discusión sobre los pros y los contras de estas medidas. Esta discusión está dominada por los psicomedidores, que se fijan especialmente en factores de cargo, cuestiones de veracidad y correlaciones entre pruebas. Se presta menos atención a temas de esencia, de modo que no hay respuesta clara a la cuestión de qué miden realmente estas medidas. Una de las razones de esta deficiencia es la falta de una clara taxonomía de las calidades de vida.

Ahora que tenemos una clasificación de significados podemos hacer un nuevo intento. Más adelante delimitaré cuáles de esas calidades figuran en medidas que pretenden cubrir incluso lo bueno de la vida. (Sección 3.1). A continuación exploraré si hay medidas que se adaptan a una de las cuatro calidades de vida por separado (Sección 3.2).

3.1. Significados de las medidas comprensivas de la calidad de vida

Como hay tantas medidas de vida buena, no puedo revisarlas todas. Cuatro ejemplos deben bastar para ilustrar el acercamiento. Estos ejemplos están tomados de diferentes campos de investigación: a) investigación médica de la “calidad de vida”, b) investigación del bienestar psicológico, c) investigación orientada sociológicamente sobre la “prosperidad” y d) estudios socioeconómicos del “desarrollo” nacional.

a.      Ejemplo de índice de calidad médica de vida

Una de las medidas más comunes en la investigación de la calidad de vida médica es la “SF-36 Health Survey” (Ware, 1996). Es un cuestionario con los siguientes temas:

·        Limitaciones físicas en las tareas diarias (10 puntos)

·        Limitaciones físicas en el rendimiento del trabajo (4 puntos)

·        Dolor corporal (2 puntos)

·        Salud general percibida (6 puntos)

·        Vitalidad (4 puntos)

·        Limitaciones físicas y/o emocionales para el funcionamiento social (2 puntos)

·        Limitaciones emocionales al rendimiento en el trabajo (3 puntos)

·        Auto-caracterizaciones como nervioso (1 puntos)

·        Disfrute reciente de vida (4 puntos)

Las puntuaciones en los cuatro primeros temas se agrupan en una “Subpuntuación de Componente Física”, y los de los cuatro últimos en una “Subpuntuación de Componente Mental”. Estos componentes se suman en una “Puntuación Total de calidad de vida”.

La mayoría de los elementos de esta escala se refieren al potencial de realización y pertenecen al cuadrante superior derecho de la capacidad de vida. Esto no debe sorprender, puesto que la escala se dirige explícitamente a la salud. Aún más, alguno de los puntos trata sobre los resultados más que sobre la potencia, en particular los puntos sobre disfrute reciente de vida (últimos de la lista). El dolor y malos sentimientos son resultados típicos de defectos de salud. La felicidad es claramente un resultado. Como una medida adecuada de salud, el SF-36 no abarca calidades externas. Así los cuadrantes de la izquierda en la Figura 4a se quedan vacíos.

Otras medidas de calidad de vida introducen cuestiones concernientes a las condiciones del medio ambiente que pertenecen al cuadrante de habitabilidad. Por ejemplo, el “Programa de Entrevista de Calidad de Vida” de Ouelette-Kuntz (1990) se refiere a la disponibilidad de servicios para las personas minusválidas. En esta medida, centrada en la oferta de la buena vida, la vida es mejor cuanto más servicios se ofrecen y cuanto más ávidamente se usan.  Análogamente, el Índice de Calidad de Vida para enfermos de cáncer (Spitzer et al.), 1981) lista el apoyo de la familia y amigos como criterio de calidad. Algunos índices médicos también incluyen efectos externos que pertenecen al cuadrante de utilidad. Algunos puntos típicos son la continuación de tareas y apoyo de trabajo dados por los íntimos y los pacientes compañeros.

 

Calidad externa

Calidad interna

Oportunidades de vida

 

Ninguna limitación para trabajar y el y funcionamiento social

No nervioso

Energético

Buena salud general

Resultados de vida

 

Sin dolor

Sin malos sentimientos

Persona feliz

Figura 4a. Significados medidos por la SF 36 Healt Survey de Ware


b.      Ejemplo de escala de bienestar psicológico

Cummings (1993) ve la calidad de vida (QOL) como un conglomerado de componente “objetivos” y “subjetivos”. Cada uno de esos componentes se divide en los siete dominios siguientes:

·        Bienestar material; medido por ingresos, calidad de casa y posesiones.

·        Salud: medida por el número de incapacidades y consumo de medicamentos.

·        Productividad: medida por las actividades en el trabajo, educación y ocio.

·        Intimidad: contactos con amigos íntimos, disponibilidad de apoyo.

·        Seguridad: seguridad percibida en casa, calidad del sueño, preocupación.

·        Lugar en la comunidad: actividades sociales, responsabilidades, ser solicitados de consejo.

·        Bienestar emocional: oportunidad de tener / hacer cosas deseadas, disfrute de la vida.

La QOL general, se mide usando un sistema de  puntos, la QOL objetiva usando resultados simples, la QOL subjetiva usando la satisfacción en dominios evaluados por la importancia percibida de los dominios. Finalmente se suman los resultados objetivos y subjetivos.

Los resultados objetivos de esta lista representan por lo general oportunidades de vida, aunque los temas de seguridad son apreciaciones subjetivas. Este punto se pone entre paréntesis en la figura 4b. La mayoría de los puntos se refieren a oportunidades del entorno y están situados en el cuadrante superior izquierdo de habitabilidad. Dos puntos se refieren a capacidades internas y se sitúan en el cuadrante superior derecho de capacidad de vida.

Los resultados subjetivos se refieren todos a como el individuo aprecia estos aspectos de la vida, y pertenecen al cuadrante inferior derecho de disfrute. La escala de Cummins no tiene partidas de satisfacción general de vida. La lógica de su sistema produce el punto algo peculiar “¿Cómo de satisfecho esta Ud. con su propia felicidad? (partida 7 SQOL)

El cuadrante inferior izquierdo queda vacío en esta interpretación; sin embargo, alguno de los puntos de oportunidades de vida se pueden ver también como indicativos de resultados externos. Las medidas de “sitio en la comunidad” implican no solo mejor acceso a recursos escasos, sino también pueden denotar la contribución a la sociedad. De la misma manera, la partida de productividad puede no solo utilizar la capacidad para el trabajo, sino también los resultados de ello. Por esta razón estos puntos están colocadas entre paréntesis en el cuadrante de significado.

c.       Ejemplo de una medida sociológica de calidad de vida individual

Una de las primeras tentativas de representar la calidad de vida en una población general se hizo con el “Estudio de prosperidad comparativo” en Escandinavia, bajo la dirección de Erick Allardt (1976). La prosperidad se midió usando los criterios siguientes:

·        Ingresos

·        Vivienda

·        Apoyo político

·        Relaciones sociales

·        Condición de irremplazable

·        Hacer cosas interesantes

·        Salud

·        Educación

·        Satisfacción de vida

Allardt clasificó estos indicadores usando su distinción, ya clásica, entre “teniendo”, “amando” y “siendo”. Este etiquetado era atrayente en aquel tiempo, porque expresaba la creciente convicción de que la prosperidad era más que riqueza material y porque se acomodaba a nociones de moda sacadas de la psicología humanística. Aunque es bien conocida, la clasificación no ha probado ser muy útil.

Estos indicadores pueden también ser ordenados en la matriz cuádruple propuesta aquí. Ver la figura 4c. La mayoría de los puntos pertenecen al cuadrante superior izquierdo porque se refieren a precondiciones para una buena vida más que a vivir bien como tal y porque estas oportunidades están en el entorno más que en el individuo. Este es el caso de los ingresos, vivienda, apoyo político y relaciones sociales. Otros dos puntos denotan también oportunidades pero son capacidades internas.

 

Calidad externa

Calidad interna

Oportunidades de vida

Ingresos, posesiones

Contactos sociales

Posición social

(Seguridad)

Oportunidades

Salud

Productividad

Autonomía

Resultados de vida

(Productividad)

(Responsabilidad social)

Satisfacción con:

Vida material

Contactos sociales

Posición social

Seguridad

Libertad

Figura 4b. Significados medidos por la “Escala comprehensiva de la calidad de vida” de Cummins

 

Calidad externa

Calidad interna

Oportunidades de vida

Ingresos (t)

Vivienda (t)

Apoyo político (t)

Relaciones sociales (a)

Salud (t)

Educación (t)

Resultados de vida

Irremplazable (s)

Hacer cosas interesantes (t)

Satisfacción de vida (t)

Figura 4c. Significados medidos por las “Dimensiones de Prosperidad” de Allardt: teniendo, amando y siendo

Este es el factor de salud y el nivel de educación. Estos puntos están colocadas en el cuadrante superior derecho de la capacidad personal para la vida. La partida “irremplazable” pertenece al cuadrante de utilidad inferior  izquierdo. Denota un valor de vida para otros. Los dos últimos puntos pertenecen al cuadrante disfrute inferior derecho. “Hacer cosas interesantes” denota aprecio de un aspecto de vida [10] , mientras que satisfacción de vida concierne al aprecio de la vida como un todo.


d.      Ejemplo de una medida de calidad de vida en las naciones

Finalmente analizamos una muestra usando medidas utilizadas en comparaciones de calidad de vida entre naciones. El indicador usado más comúnmente en este campo es el “Índice De Desarrollo Humano” (HDI). Este índice fue desarrollado para el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas que describe el progreso en todos los países del mundo en sus “Informes de Desarrollo Humano” (PDNU, 1990) anuales. El Índice de Desarrollo Humano es el criterio principal usado en estos informes. La variante básica de esta medida envuelve tres puntos; nótese que ahora tratamos de resultados sacados de totales estadísticos nacionales en lugar de respuestas individuales a cuestionarios:

·        Salud publica, medida por el poder adquisitivo por cabeza

·        Educación, medida por la alfabetización y escolaridad

·        Esperanza de vida en el nacimiento

Variantes posteriores del HDI envuelven  otras partidas:

·        Igualdad de género medida por el llamado “Índice de poder del género” que envuelve relaciones hembra –macho en alfabetización, escolaridad e ingresos

·        Pobreza medida por el predominio de muerte prematura, alfabetización funcional y pobreza

En una cuenta teórica de esta medida la PDNU dice que apunta a como el desarrollo aumenta la oportunidad de la gente y por ello sus oportunidades de conducir vidas largas, saludables y creativas (PDNU, 1990, Pág. 9).

Cuando se sitúan en nuestra cuádruple matriz, se puede ver que este índice tiene tres significados. Primero, se trata de condiciones de vida, en la variante básica de afluencia material a la sociedad, y en la variante de igualdad social. Estos puntos pertenecen al cuadrante superior izquierdo. En el caso de riqueza se reconoce que este mérito del entorno está sujeto a una utilidad decreciente, sin embargo esto no es así con las igualdades. En segundo lugar el HDI incluye capacidades. El punto de educación pertenece al cuadrante superior derecho. Aunque un nivel alto de educación no garantiza salud mental alta y capacidad pronunciada en el arte de vivir, significa que muchos ciudadanos tienen al menos conocimientos básicos. Por último, el punto “esperanza de vida” es una variable resultante y pertenece al cuadrante inferior derecho. El cuadrante inferior izquierdo permanece vacío. La medida del desarrollo de la PDNU no envuelve nociones específicas acerca del significado de la vida.

 

Calidad externa

Calidad interna

Oportunidades de vida

Riqueza material

Igualdad de genero

Igualdad de ingresos

Educación

Resultados de vida

 

Expectativas de vida

Figura 4d.Significados medidos por el “Índice de Desarrollo Humano” de la PDNU

El HDI es la medida más concisa de calidad de vida en las naciones. Variantes ampliadas de esta familia dan más ilustración; por ejemplo, el “Índice de Calidad de Vida” de Naroll (1984, Pág. 73) incluye contribuciones a la ciencia por el país, que encaja en el cuadrante de utilidad. El índice también incluye ratios de suicidio, que pertenecen al cuadrante de apreciación.

3.2. Medidas para calidades de vida especificas

Además de estas medidas que abarcan la calidad de vida hay medidas que indican calidades especificas. Estos indicadores también se pueden situar en la matriz. De nuevo algunos ejemplos ilustrativos serán suficientes.

Medidas de habitabilidad

Las oportunidades de vida del ambiente se miden en dos maneras, por las posibilidades encarnadas en el ambiente como un todo, y por el acceso relativo a estas oportunidades. La  primera medida concierne a la habitabilidad de las sociedades, como las naciones o ciudades. Estos indicadores se usan generalmente en política de desarrollo. La última es sobre la ventaja relativa o carencia de personas en estos contextos, y están enraizadas en las políticas de redistribución. Estas estimaciones de oportunidad raras veces se combinan.

Contenidos. Las medidas de habitabilidad de la sociedad conciernen primeramente a las naciones; un  ejemplo ilustrativo es el “Índice de Progreso Social” de Estes (1984). Esta medida envuelve aspectos tales como la riqueza de la nación, paz con lo demás, estabilidad interna y democracia;  reconoce también la habitabilidad física de la tierra. Hay también medidas similares para la calidad de vida en las ciudades (p.ej. Kunz y Siefer, 1995) y regiones (p.ej. Korczac, 1995). Existen también cálculos de habitabilidad para más o menos instituciones “totales” como bases armadas, prisiones, hospitales mentales y residencias geriátricas.

Las medidas de privación relativa enfocadas en las diferencias entre ciudadanos para cosas tales como ingresos, trabajo y contactos sociales. Las diferencias en dominio de estos recursos se interpretan generalmente como acceso diferencial a recursos escasos (p.ej. Townsend, 1979).

Todas estas medidas trabajan con sistemas de puntos y sumas de puntuaciones basadas en alguna diferencia de criterios. Una parte de las medidas se basa en determinaciones objetivas y deriva generalmente de estadísticas sociales. Otras también incluyen auto-informes acerca de condiciones de vida y dependen para este fin de datos de encuestas.

Limitaciones. Estos inventarios no pueden realmente medir comprensiblemente la habitabilidad. En primer lugar, las dos clases se combinan raras veces; en segundo lugar ambas trabajan bajo serias limitaciones.

La limitación número uno es que los temas de estos inventarios no cubren exhaustivamente las condiciones ambientales. Los índices consisten en algunas decenas de temas que se consideran relevantes y que son mensurables. Los inventarios carecen obviamente de secciones sobre condiciones que todavía no conocemos. Nótese por ejemplo, que la lista de patógenos ambientales crece cada día. Más aún, no todas las condiciones que conocemos son mensurables. Por ejemplo, no hay medida para calidades altamente valoradas como “solidaridad social” y “variedad cultural”.

El problema número dos es la significación de los temas que se incluyen. Puesto que no hay entendimiento completo de lo que realmente necesitamos, podemos únicamente adivinar la importancia de un tema. Aunque es evidente que necesitamos comida y refugio, es cuestionable si necesitamos vacaciones y un estado de prosperidad. La elección de temas a incluir en un índice de habitabilidad no se basa en la evidencia de que no podemos prosperar sin algo, sino en las preconcepciones de investigadores de la buena vida. En otra parte he propuesto medir la significación de temas de habitabilidad por sus efectos en la salud y felicidad (Veenhoven, 1996). El caso del estado de bienestar se puede usar para ilustrar este punto. Algunos inventarios de habitabilidad incluyen gastos de seguridad social, p.ej. el “Índice de Calidad de Vida” de Naroll (1984, Pág. 73). Con todo, la gente no parece prosperar mejor en naciones con gastos en seguridad social altos que en naciones comparables donde la seguridad social estatal es modesta (Veenhoven, 2000b). La libertad parece añadir más a la felicidad,  en particular la libertad económica (Veenhoven, 2000c).

El problema número tres es el grado de oportunidades requerido, ¿Cuántas oportunidades se requieren para lograr que un entorno sea habitable? Con respecto a la comida y a la temperatura, conocemos bastante bien cuáles son las cantidades mínimas que necesitamos y cuáles podemos usar como máximo. Sin embargo en temas de seguridad, escolaridad, libertad y riqueza conocemos poco de las necesidades mínimas y máximas. A falta de este conocimiento, la mayoría de estos índices suponen que es mejor cuanto mayores sean.

El problema número cuatro es que el significado de las oportunidades no es el mismo para todos, sino que depende de las capacidades. Por ejemplo, la libertad en las naciones parece añadir felicidad sólo cuando la gente está bien formada (Veenhoven, 2000c). Esto significa que a los temas habría que darles peso de acuerdo a esta condición. En la práctica esto es difícilmente posible.

Finalmente está el problema de totalización. El objetivo es incluir todas las oportunidades relevantes, pero en la práctica es la suma de unos pocos temas. El surtido de temas difiere considerablemente entre inventarios y no está claro que una colección sea mejor que otra. De hecho cada ideología de la buena vida puede componer su propio índice de habitabilidad.

Todo esto junto significa que no es posible establecer incluso la habitabilidad. Lo mejor que podemos hacer es hacer perfiles condicionantes prometedores. Sumar puntuaciones sobre habitabilidad tienen poco sentido.

Medidas de capacidad de vida

Las capacidades para vivir se miden también por diferentes vías. Primero, hay una rica tradición en medida de la salud, enraizada en las profesiones curativas. En segundo lugar, hay una industria en la medida de habilidades, que sirve a la selección en la escuela y en el trabajo. En tercer lugar, las capacidades se miden también por los logros en la escuela y en el trabajo.

Contenidos. Las medidas en la salud se miden, en su mayor parte, mediante la salud negativa. Hay varios inventarios de dolencias y limitaciones funcionales, varias de las cuales combinan daños físicos y mentales. Las determinaciones se basan en pruebas funcionales, baremos de expertos y auto-informes. El SF-36, mencionado anteriormente, es un ejemplo de la última clase de medida. En la tradición de auto-informe, la salud general se mide mediante preguntas sencillas. Para una visión general de estas medidas de salud ver Spilker (1996). Además hay también algunos inventarios de salud positiva, principalmente cuestionarios de auto-informes en la tradición de determinación de la personalidad. Jahoda (1958) hizo la primera selección de rasgos de salud. Verba (1988) presenta un intento posterior.

Las medidas de destreza conciernen principalmente a las capacidades mentales, muchas de las cuales son partes de las llamadas “pruebas de inteligencia”. Las pruebas de cumplimiento pueden considerarse determinaciones “objetivas”. Un nuevo descendiente de esta tradición son las pruebas de la “inteligencia emocional” (Mayor y Salovy, 1993)11, que es principalmente una cuestión de auto-informe “subjetivo”. Además hay numerosas pruebas de pericia en el trabajo y en el ocio, tales como colocar ladrillos o jugar a las cartas.

Finalmente, muchas habilidades se manifiestan en forma de éxito en la vida real. El éxito en el colegio se mide en años de escolaridad y nivel alcanzado. La gente que lo hace mal en la escuela o no recibe educación formal, con toda probabilidad carece de diversas habilidades esenciales. En los países en vías de desarrollo, la alfabetización es un tema común. La capacidad para la vida se infiere también del éxito aparente en el trabajo y en el amor.

Limitaciones. Como en el caso de la habitabilidad, estas medidas no proporcionan una estimación de la capacidad para la vida. De nuevo, las medidas se combinan raras veces, y encontramos las mismas limitaciones fundamentales.

En primer lugar, no podemos abarcar todas las capacidades humanas; existen limitaciones respecto a lo que podemos concebir y a lo que podemos medir. Posiblemente el repertorio de medidas generales carece de algunos talentos esenciales, en aptitudes particulares requeridas para nuevos desafíos.

En segundo lugar, de nuevo no estamos seguros acerca del significado de los temas en los inventarios. Posiblemente algunas cosas que aprendemos en la escuela son irrelevantes. Rasgos valorados como de salud mental positiva pueden ser perjudiciales para vencer los problemas de la vida. A diferencia del caso de habitabilidad, hay algunas pruebas significantes en ese campo. Las pruebas de inteligencia en particular se miden por su valor de predicción del éxito en la escuela y en el trabajo. Aun así  este criterio de  validación no es el más apropiado en este contexto, porque el éxito en la escuela y en el trabajo no garantiza una vida feliz. Muchas otras pruebas de capacidad disponibles carecen de toda validación.

En tercer lugar, no suele estar muy claro el nivel de capacidad óptimo, es decir, tener más capacidad no siempre es mejor. Como hay limitaciones a la adquisición de habilidades, lo que cuenta es la mezcla correcta.

En cuarto lugar, la funcionalidad de las habilidades es contingente con la situación y se acomoda a otros rasgos. Por ejemplo, la posibilidad de determinación es más funcional en una sociedad individualista que en una cultura colectivista y encaja mejor con autonomía de rasgo que con dependencia de rasgo.

Finalmente, no podemos estimar adecuadamente la capacidad general sumando resultados de pruebas. Aunque los psicometristas sueñan con un factor general de capacidad, esto parece ser un epifenómeno estadístico más que una realidad. Así, también en este caso tuvimos que limitarnos a perfiles de calidad.

 

Medidas de utilidad de vida

Hay muchos criterios para evaluar la utilidad de una vida, de los que sólo unos pocos pueden ser  cuantificados. Cuando se evalúa la utilidad de la vida de las personas por la contribución que la vida hace a la sociedad, la buena ciudadanía puede ser un aspecto. Esa calidad se puede medir mediante criterios como el soporte de la ley y el trabajo voluntario. No he visto todavía ejemplos de estas medidas. Cuando la utilidad de una vida se mide  por sus efectos en el medio ambiente, el consumo es un aspecto relevante. Hay varias medidas del “vivir verde”. Es menos fácil cuantificar el valor moral. Aunque no es difícil ver que las vidas de algunos están fuera, no hay herramientas para cuantificar al hombre común.

En algunos criterios tenemos mejor información a nivel global. La medida de la huella ecológica de Wackernagel (1999) indica el grado en el que los ciudadanos de un país usan recursos irremplazables. Las patentes contabilizadas por país dan una idea de la contribución al progreso humano y la participación de los estados en organizaciones de las NU se pueden ver como un equivalente de buena ciudadanía.

A diferencia de las anteriores calidades de vida, no ha habido intentos de medir ampliamente la utilidad, por una razón clara, que los criterios son demasiado vagos y variados. La utilidad Es más fácil concebir la utilidad que medirla.

La extensión es menos problemática cuando se mide subjetivamente. Podemos entonces determinar el grado en el que alguien considera que su vida es útil. Hay varios cuestionarios que miden el sentido del significado subjetivo. Chamberlain y Zika (1998) revisan algunos de ellos. Estos cuestionarios no miden la utilidad real de la vida, sino más bien la satisfacción de la persona con su apreciación de la cuestión. Aunque estos sentimientos pueden tener alguna base real, las medidas dicen más acerca de la apreciación subjetiva de la vida; como la utilidad de la vida de uno es tan difícil de comprender, el juicio está fácilmente ensombrecido por cuánto le gusta o le disgusta a uno la vida [11] .

Medidas de apreciación de la vida

Es más fácil medir la apreciación subjetiva de la vida. Puesto que esto es algo que la gente tiene en la mente, podemos simplemente preguntarles [12] . La se plantea principalmente mediante un interrogatorio directo, ya sea en una entrevista o mediante un cuestionario. Puesto que el enfoque es “cuánto” disfruta el interrogado de la vida más que “por qué”, el uso de métodos de entrevistas cuantitativos es limitado en este campo. La mayoría de las determinaciones son auto-informes en respuesta a preguntas estándar con opciones de respuesta fijas. Hay varios cuestionarios, así como numerosas cuestiones únicas. Incidentalmente, el bienestar subjetivo se determina por métodos menos difíciles como análisis de diarios y pruebas proyectadas.

Contenidos. Muchas de esas medidas conciernen a apreciaciones especificas tales como la satisfacción con la vida sexual de uno o el significado percibido de la vida. Como en el caso de las oportunidades de vida, estos aspectos no pueden ser sumados simplemente en un total, primero porque la satisfacción  no puede determinarse exhaustivamente y en segundo lugar porque las satisfacciones difieren en importancia. Con todo, los seres humanos son también capaces de apreciaciones globales. Como se mencionó antes, podemos estimar cómo de bien nos sentimos generalmente e informar sobre ello;  con lo cual, es posible la medida comprensiva de esta calidad cuadrante.

Hay varios caminos de preguntar a la gente cuánto disfrutan de la vida como un todo. Una vía es preguntarles cuánto disfrutan de ella en ese momento y promediar las respuestas. Esto se llama “muestreo de experiencia”. Este método tiene muchas ventajas pero es muy caro. El otro camino es pedir a los encuestados que estimen cómo de bien se sienten o hacer el balance de su vida. Casi todas las preguntas usadas para este fin están almacenadas en el “Catálogo de Medidas de Felicidad”, que es parte de mi “Base de Datos de Felicidad” (Veenhoven, 2000 a).

Las preguntas sobre el disfrute de vida generalmente corresponden al momento actual. La mayoría de las preguntas se refieren a la felicidad en “estos días” o “durante el año pasado”. Obviamente, la buena vida requiere más que esto, por ello la felicidad tiene también que establecerse sobre períodos más largos. En varios contextos debemos conocer la felicidad durante el tiempo de una vida, o mejor, cuánto tiempo vive la gente felizmente. Recuérdese la discusión anterior sobre este criterio en el contexto de la biología y la teoría de sistemas.

A nivel individual es muy difícil determinar cuán feliz vive la gente y por cuánto tiempo, porque lo sabemos solamente cuando han muerto; sin embargo, a nivel de la población, la media de años vividos felices se puede estimar combinando la felicidad media con la esperanza de vida. Para detalles de este método ver Veenhoven (1996).

¿Limitaciones? Existen dudas acerca del valor de estos auto-informes, en particular acerca de la interpretación de las preguntas, honestidad de las respuestas y si se pueden hacer comparaciones entre distintas personas. Existen estudios empíricos,  sin embargo, que muestran una validez y fiabilidad razonables; para detalles ver Veenhoven (1996, Págs. 19-22; 1998) y Schyns (en preparación).

También hay serias dudas sobre el grado de comparación de la respuesta media, entre las diversas culturas y, por lo tanto respecto a la estimación de años felices de vidaque hemos mencionado anteriormente. Se alega que las preguntas se entienden de manera diferente y que las respuestas parciales difieren sistemáticamente entre los distintos países. Estas objeciones se han comprobado también empíricamente y no parecen tener ningún peso. Muchas de estas comprobaciones se citan en Veenhoven (1993).

En este caso no hay problema de suma, es suficiente la respuesta a la pregunta acerca de la apreciación de vida como un todo.

 

Calidad externa

Calidad interna

Oportunidades de vida

Calidad de la sociedad

Puntuaciones de habitabilidad

Posición en la sociedad

Índices de privación

Índices de daños

Inventarios de salud positiva

Pruebas de capacidad

Grados de educación

Resultados de vida

¿

Sumatorios de satisfacción

Auto-clasificación de felicidad

Años de vida felices

Figura 5. Medidas inclusivas para calidades especificas de vida

4.      ¿PUEDE MEDIRSE INCLUSIVE LA CALIDAD DE VIDA?

Como se mencionó en la introducción, términos como “calidad de vida” y “bienestar” se emplearon para indicar el valor de la vida global. Así, a la introducción de estos términos le siguieron diversos intentos de medir la bondad de vida de forma comprensiva. Hemos considerado los significados atribuidos por estos inventarios en la Sección 2.1. Todos establecen calidad global de vida sumando diferentes méritos y en esas sumas emergen las calidades diferentes. Esta suma de peras y manzanas proporciona una gran variedad de ensaladas de fruta, cada una con su sabor especial y sus partidarios. Desafortunadamente esta actividad tiene poco sentido.

Por qué no tienen sentido los tanteos sumados cruzando cuadrantes

Primero, tres de las cuatro calidades separadas en mi esquema no se pueden medir por separado. Antes he argumentado que no es posible una determinación exhaustiva en los casos de habitabilidad, capacidad de vida y utilidad de vida. Sólo la felicidad se puede medir completamente, porque es un juicio total en sí misma. Dado que la mayoría de los componentes son incompletos, la suma tampoco puede ser completa. Así, puntuaciones totales son siempre selectivas y por ello dicen mas de una buena vida que de la buena vida.

En segundo lugar, uno no puede sumar con sentido “oportunidades” y “resultados”. Una vida feliz y productiva no es mejor cuando la vive en un ambiente perfecto una persona bien dotada, que cuando la sobrelleva en difíciles circunstancias alguien que es minusválido.

En tercer lugar, las puntuaciones totales fallan al apreciar las relaciones funcionales entre las calidades de vida distintas. El valor de las oportunidades del entorno depende de las capacidades de las personas. Una orquesta puede estar bien dotada de violines, pero si sus miembros tocan todos el trompón la realización musical será aún pobre. De modo similar, el valor de las capacidades de vida depende de las oportunidades del entorno para el cual que se necesitan. Es su conveniencia lo que cuenta, más que la mera cantidad.

Estas contingencias se reconocen en algunos conceptos, por ejemplo, Gerson (1976) define la calidad de vida como la armonía entre el interés propio y la utilidad “trascendente”. Aún así esto es más fácil de decir que de medir. En primer lugar, tal armonía difícilmente se puede cuantificar; por ejemplo, el acomodo de potencialidades individuales y ambientales no se puede observar como tal, en el mejor caso podemos inferir el acomodo por el disfrute de vida resultante. En segundo lugar, no hay un acomodo óptimo, sino varias configuraciones de acomodos, por ejemplo disposiciones colectivistas e individualistas pueden ser igualmente armoniosas aunque representan calidades muy diferentes.

Los problemas anteriores se pueden encontrar parcialmente si uno se restringe a unas pocas condiciones y capacidades de las que puede estimarse el acomodo mutuo, por ejemplo si nos fijamos en la pura subsistencia material. Esto constituye básicamente el llamado “enfoque de necesidades básicas”, que se dice está en la base  del HDI (PDNU, 1990). Aún así el HDI no tampoco resuelve el problema.

Por qué  se encuentra  la mayoría en la felicidad

Cuando las capacidades humanas se acomodan a las demandas del entorno, hay una buena oportunidad de que las necesidades humanas se gratifiquen. Sólo la mala suerte o la privación intencionada pueden bloquear ese resultado. La gratificación de las necesidades básicas se manifestará en una corriente de experiencias placenteras. Biológicamente esto es una señal de que estamos en el “charco” correcto. En la conciencia humana esto se manifiesta en un buen humor y, posteriormente, en la satisfacción de la vida como un todo.

Así, la felicidad en sí misma es un mérito e indica las buenas oportunidades de vida. La felicidad subjetiva implica dos cosas: primero que las condiciones mínimas para el progreso humano se dan aparentemente, y segundo que el acomodo entre oportunidades y capacidades debe ser suficiente. Así la felicidad dice más de la calidad de las oportunidades de vida que la suma de las puntuaciones.

Esto significa que al menos tres de las cuatro calidades de vida se pueden resumir significativamente mediante el grado y duración de la felicidad. Esto es como la buena vida, que se caracteriza por la frase de muchos cuentos de hadas: “y vivieron felices para siempre”.

Por qué la felicidad no es todo

La matriz cuádruple propuesta visualiza las principales limitaciones de este punto de vista, ignorando la utilidad del cuadrante. Como se ha explicado antes, una vida puede ser feliz pero no útil y útil pero no feliz. Estas cualidades no van necesariamente juntas, aunque suelen hacerlo.

5.      DISCUSIÓN

Uso de esta taxonomía

Este ejercicio empezó con una discusión sobre la confusión que rodea a las palabras para “la buena vida”. Como un remedio propuse una matriz de clasificación cuádruple de las calidades de la vida. Esta taxonomía se usó para clarificar los significados sustantivos designado por palabras y medidas actuales. Esto funcionó, aunque no fue a menudo posible colocar nociones actuales en un cuadrante particular. Se puede ver esto como una debilidad; p.ej. el esquema no se acomoda a conceptos corrientes o, por fuerza, denota nuevos significados.

Ahora hay más clasificaciones de calidad de vida, que se usan también para estructurar este campo complejo. En la Sección 2.3 hemos revisado unas pocas. ¿Es esto mejor? Sería demasiado revisar todas las clasificaciones alternativas. Baste notar que las principales distinciones en el terreno se hallan entre las calidades “objetivas” y “subjetivas” y a lo largo de clases disciplinarias; p.ej. bienestar económico, social y psicológico. Una gran ventaja de esta matriz cuádruple propuesta es que teóricamente tiene más sentido. La distinción entre “oportunidades” y resultados” posiciona los méritos en una perspectiva funcional, la distinción entre “habitabilidad” y “capacidad para la vida” trae a la mente las contingencias. Como tal, esta taxonomía nos ayuda a ver que la calidad general de vida no se puede ver como una suma de méritos, sino más bien se debe concebir como configuraciones de méritos.

Utilidades evasivas

En esta taxonomía el cuadrante de “utilidad” es el más problemático. Los criterios son muy diversos y evasivos. No se puede ver el uso en nada. Contrariamente a la felicidad no guarda relación con las demandas de naturaleza humana. La cuestión es de hecho inmedible.

Por tanto en un trabajo anterior sobre este tema dejé la categoría fuera. Esto me dejó con un esquema más simple de tres pasos: 1) habitabilidad, 2) capacidad para la vida y 3) apreciación de la vida. (Veenhoven, 1999). Esto está en línea con la idea utilitaria de que el valor último se encuentra en la mayor felicidad del mayor número. Bentham asentiría desde su tumba.

Aunque está claro que este esquema de tres pasos pierde una clase importante de calidades; Es decir, los valores que anulan la pura funcionalidad y el disfrute. No es posible tejer estos significados como contribuciones a la felicidad de otras gentes, porque muchas de ellas no tienen efecto en la felicidad. Lo mejor que puedo hacer es reconocer la existencia de estas muchas calidades y marcar el pantano en mi mapa. Sin previsión tropezamos en ello una y otra vez.

Significado de la felicidad

He concluido que la manera más extensa de medir la calidad de vida es cuánto y por cuánto tiempo vive y cómo es de feliz una persona feliz. Aunque la felicidad no es el único criterio de calidad, se presentó como el mejor indicador disponible. Nótese que esto no es una afirmación de fe, sino una conclusión basada en suposiciones sobre la naturaleza de la felicidad.

Reconozco que la apreciación subjetiva de vida no lo es todo, porque la felicidad no garantiza que se alcancen otros valores posibles. La última posición se debe matizar de dos modos: a favor y en contra.

El matiz favorable es que la felicidad y la utilidad van juntas muy  a menudo. Ambos resultados acercan las mismas oportunidades. Una vida útil también requiere condiciones de entorno tolerables y claras capacidades individuales, en muchos casos similares a la felicidad. Más aún, la utilidad objetiva está, al menos en parte, reflejada en conciencia subjetiva, y como tal es parte de la apreciación de la vida como un todo [13] .

Por otro lado, el disfrute subjetivo de la vida no es siempre apropiado en las condiciones dadas. Aunque la felicidad trabaja como una brújula, no es siempre una herramienta infalible para orientarse. No niego que la felicidad resulta a veces de la distorsión cognitiva o de la intoxicación química. A pesar de ello, esta es la excepción de la regla y, a largo plazo, la felicidad disfuncional se destruye a sí misma. Así que este problema se aplica más a la felicidad a corto plazo que a años de felicidad.

Guía para la investigación

La taxonomía hace más que justo situar diferentes calidades de vida. También puede usarse para explorar sus interrelaciones. El primer paso es distinguir calidades de vida como diferentes fenómenos; los siguientes pasos serán representar los efectos causales. Como tal, el esquema sugiere líneas de investigación interesantes. Una cosa que podemos determinar es aquellas condiciones para la felicidad que también prometen efectos externos deseables. Puesto que hay probablemente mas caminos para la felicidad, podemos seleccionar el más “útil”.


CONCLUSIÓN

Uno no puede hablar con sentido acerca de “calidad de vida” en general. Tiene más sentido distinguir cuatro calidades: 1) habitabilidad del entorno, 2) capacidad para la vida de la persona, 3) utilidad de la vida para el entorno y  4) apreciación de la vida por la persona. Estas calidades no se pueden sumar, ya que las puntuaciones sumadas no tienen mucho sentido. El mejor indicador sumario disponible es cuanto y por cuanto tiempo vive y como de feliz es una persona.

AGRADECIMIENTOS

Agradezco sus útiles comentarios a los siguientes colegas: Ruud Abma, Joop Ehrhardt, Henk DeHeer, Ems Lans, Roelof Hortulanus, Jan Ott, K. Schinkel, Peggy Schyns and Theo VanWilligenburg.


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Dirección para Correspondencia:

RUUT VEENHOVEN

Erasmus University Rotterdam

Department of Social Sciences

R 0. Box 1738

3000 DR Rotterdam

The Netherlands

E-mail:                veenhoven@soc.fsw.eur.nl

NOTAS



[1] La Organización Mundial de la Salud define la salud como un “estado completo de bienestar físico, mental y social”.

[2] En los Países Bajos en la década de los setenta, el movimiento “límites para crecer” usaba el eslogan, no-prosperidad (welfare), sino bienestar (en holandés: Geen welvaart maar welzijn). En este contexto, se enfatiza el capricho del término. Por raro que parezca, el término fue enseguida asumido por los trabajadores sociales, que vinieron en llamar sus servicios “trabajos de bienestar”. De ahí el término bienestar llegó a denotar un significado muy reducido, de hecho mucho más limitado que la prosperidad económica, que señala todos los bienes y servicios producidos por la sociedad. Todavía queda la sugerencia de abarcamiento, para el placer de la profesión.

[3] Para una revisión de las distintas definiciones de “calidad de vida” ver Fernández Ballesteros (1992). Se puede ver una revisión de las definiciones de felicidad en Veenhoven (1984, Págs. 16-17).

[4] En sociología, el término oportunidades de vida se utiliza con el significado más limitado de “oportunidades del entorno”, aquí llamado “habitabilidad”, y en ese contexto principalmente para un grupo de oportunidades sociales, acceso a recursos escasos.

[5] Hay tres significados principales de salud: La variante máxima es todo lo bueno (definición de la OMS ), la variante media es habilidad para la vida, y la mínima es ausencia de defecto físico.

[6] Un problema con este nombre es que los utilitarios usaban la palabra utilidad para la apreciación subjetiva de la vida, la suma de placeres y dolores.

[7] La logoterapia de Frankl pretende hacer creer a la gente en el sentido que no ven.

[8] Esta calidad de vida es el tema del Journal of Happiness Studies (Diario de Estudios de Felicidad).

[9] Esta analogía encaja hasta el punto de que el beneficio de una firma también refleja el grado en que se alcanzan las demandas funcionales del negocio. Pero a diferencia de las necesidades para el funcionamiento humano estas demandas no se fijan genéticamente y no se relacionan tanto como para afecto como indicativos.

[10] “Hacer cosas interesantes” puede también verse como una calidad en sí misma, especialmente cuando a la persona no le gusta. En esta interpretación este tema debería ser colocado en el cuadrante de significado, porque representa una cierta clase de perfección.

11 Los bien conocidos Q-Tests Bar-on (1997) miden la salud mental positiva.

12   Esto es comúnmente  conocido por el efecto “arriba-abajo” en evaluaciones de vida. Ver i.e. Diener (1984)

[12] El bienestar subjetivo es también inferido de apuntes no verbales, tales como sonrisas, y por signos de desesperación como el suicidio y el tomar excesivo riesgo.

[13] El efecto de significado percibido acerca de la felicidad será particularmente grande si hay una necesidad innata de significado. Algunos escolares lo creen, pero otros ven la búsqueda de significado más bien como un subproducto “no intencionado” de la conciencia humana, que está fuertemente ligada a la experiencia hedonística (Wentolt, 1975).