La Felicidad

F. Heylighen 

Traducido por Laura Morejón

Las personas son felices cuando “controlan”, es decir, cuando se sienten capaces de satisfacer sus necesidades y alcanzar sus metas.

Los utilitaristas han planteado el valor o meta básica de que la sociedad debería luchar por “la mayor felicidad para el mayor número”. Sin embargo, cómo originar tal felicidad continúa siendo una de las eternas cuestiones filosóficas. Distintos filósofos han propuesto las respuestas más diversas a esta cuestión. El único punto que la mayoría de estas respuestas parecen tener en común es que son tan imprecisas o ambiguas que no se pueden probar de forma práctica. En la medida en que se han desarrollado algunas de estas opiniones utópicas de la sociedad o forma de vida ideal (por ejemplo en el comunismo) han resultado ser, generalmente, desastrosamente erróneas.

Nuestra filosofía evolutivo-cibernética, por otro lado, propone una respuesta que parece teóricamente bien fundada y en concordancia con las observaciones psicológicas y sociológicas relacionadas con la felicidad. En primer lugar, haremos un bosquejo del argumento teórico, luego estudiaremos las pruebas empíricas.

La teoría evolutivo-cibernética de la felicidad

En una visión mundial evolutiva, el valor básico es la salud. La salud es la capacidad de sobrevivir y reproducirse en un medio determinado. La cibernética añade que para los sistemas vivos, la salud se consigue, en primer lugar, mediante el control, es decir, la capacidad de contrarrestar desviaciones del estado objetivo en el que el sistema puede sobrevivir de manera óptima. Tales desviaciones son, por ejemplo, la falta de nutrientes, una temperatura demasiado alta o demasiado baja o un daño en el organismo. Cuando el organismo se desvía demasiado del estado objetivo, no puede sobrevivir; por lo que debe permanecer en las inmediaciones de ese estado. Las diferentes variables que definen el estado óptimo pueden considerarse, por tanto, como necesidades intrínsecas. Cuanto mayor control tiene un organismo sobre su situación, puede sobrevivir a más desviaciones y su salud es mejor. El control no sólo tiene en cuenta la situación actual, sino su evolución probable anticipándose a más desviaciones. La anticipación requiere conocimiento de las relaciones causa-efecto por lo que el control es la base de la cognición (véase la Ley del Conocimiento Requerido).

Podemos definir la felicidad pasajera como el sentimiento agradable o la experiencia subjetiva del bienestar. La felicidad duradera corresponde, entonces, al predominio de sentimientos agradables en un período prolongado. Esto equivale al grado en el que las personas se sienten satisfechas con sus vidas en general. Aunque no es exactamente igual, este significado de felicidad es casi sinónimo de satisfacción de vida, calidad de vida o, incluso, autorrealización (Heylighen, 1992).

Una teoría evolutiva de la felicidad debe aclarar la relación entre la propiedad objetiva de la salud y la experiencia subjetiva de sentirse bien. Biológicamente, los sentimientos funcionan para orientar a un organismo a que se aleje de situaciones peligrosas (indicados mediante reacciones desagradables tales como miedo, hambre, o dolor) y a que se acerque a situaciones positivas (indicadas mediante reacciones positivas tales como placer, amor, satisfacción). Los sentimientos desempeñan un papel de selectores indirectos: seleccionan acciones apropiadas, como beber cuando se tiene sed o rechazar acciones inapropiadas como tocar una llama, por lo que sustituyen la selección natural. Por lo tanto, los sentimientos positivos normalmente indicarán que el organismo se acerca al estado óptimo.

La felicidad puede considerarse como una indicación de que una persona está biológicamente sana (cerca del estado óptimo) y, desde el punto de vista cognitivo, en control (capaz de contrarrestar desviaciones eventuales del estado óptimo); en otras palabras, que él o ella pueden satisfacer todas las necesidades básicas, a pesar de posibles perturbaciones del medio. Tal control sobre la situación de uno cuenta con tres elementos (Heylighen, 1992):

Capacidad material:

Debes tener los recursos u oportunidades necesarios para satisfacer tus necesidades. No puedes saciar la sed sin agua o satisfacer la necesidad de contacto social si estás abandonado en una isla desierta.

Capacidad cognitiva:

No es suficiente que los recursos necesarios estén ahí, también debes ser capaz de encontrarlos, reconocerlos y utilizarlos de manera efectiva. Excepto en casos triviales, la necesidad de satisfacción requiere habilidades para solucionar problemas, es decir, conocimiento, inteligencia y creatividad.

Capacidad subjetiva:

No es suficiente que los recursos estén ahí y que seas capaz de encontrarlos, además, debes creer en tu propia capacidad de resolver problemas. De lo contrario, no estarías motivado para realizar el esfuerzo necesario.

El problema de fomentar la felicidad se reduce simplemente a fomentar la capacidad material (proporcionando recursos y oportunidades), la capacidad cognitiva (mediante la educación en el sentido más amplio y mediante asistentes cognitivos como los ordenadores) y la capacidad subjetiva (haciendo sentir a las personas que son capaces o que están “controlando”) (cf. Heylighen, 1992).

Confirmación empírica de la teoría

La teoría cibernética de la felicidad dice que la presencia de estos tres elementos es una condición necesaria y suficiente para el bienestar. Permítanos ahora mirar los datos empíricos para ver en qué medida se confirma esta hipótesis. El sociólogo Ruut Veenhoven ha creado una Base de Datos Mundial de la Felicidad recopilando los resultados de cientos de estudios en los que se preguntaba en qué nivel de felicidad y satisfacción se encontraban. Veenhoven (1991, 1995) estudió los principales factores que se relacionan con la puntuación que obtuvo la felicidad. Su primera conclusión es que la felicidad no es relativa o dependiente de un punto de vista meramente subjetivo, como algunas teorías plantean. De hecho, la felicidad puede predecirse más bien a partir de la base de la “capacidad de vivir” objetiva de la sociedad en la que viven los individuos y a partir de la base de su perfil personal. Permítanos discutir los factores que tienen fuertes correlaciones positivas con la felicidad. Empezaremos con la característica de sociedades donde las personas tienden a ser felices:

Riqueza

(Medida por el poder adquisitivo medio). Esta es obviamente una medida importante de la capacidad material para satisfacer las necesidades básicas. Es interesante señalar que la correlación entre el poder adquisitivo y la felicidad llega a ser menos importante en sociedades más ricas, lo que implica que una vez que las necesidades materiales básicas de nutrición y alojamiento están satisfechas, más prosperidad aporta poco a la felicidad.

Acceso al conocimiento

(Medido por el alfabetismo, el número de asistentes al colegio y el uso de los medios de comunicación). Esto obviamente refleja el elemento de la capacidad cognitiva.

Libertad personal

Las personas se sienten más satisfechas en sociedades que limitan mínimamente su libertad de acción, en otras palabras, donde ellos controlan en lugar de ser controlados. Esto es, de nuevo, una forma de capacidad material.

Igualdad

Este factor está algo menos marcado. La desigualdad social implica menos control para aquellos que se encuentran en una posición más débil y más riesgos de perder sus privilegios para los que están en una posición más fuerte.

En el plano individual, las diferencias en la felicidad entre personas que viven en la misma sociedad dependen de su situación y de sus características personales:

Salud

La satisfacción de vida tiende a ser mayor entre aquellos que gozan de buena salud física y mental. Las personas felices tienen menos probabilidades de enfermar o morir que las personas que no lo son (Blakeslee & Grossarth – Maticek). Esto refleja directamente la fuerte correlación entre la felicidad y la salud biológica.

Características psicológicas

Las personas felices se caracterizan por la creencia de que son capaces de controlar su situación, mientras que las infelices tienden a creer que son juguetes del destino. Esto refleja lo que hemos llamado capacidad subjetiva. Las personas felices son también más resistentes psicológicamente, asertivas, empáticas y abiertas a experimentar. Estas son todas las características que, de acuerdo con nuestra teoría de autorrealización (Heylighen, 1992), acompañan la capacidad percibida para satisfacer las necesidades.

Posición social

La felicidad es más común entre aquellos que tienen vínculos íntimos (e.g. matrimonio) y que participan en diversas organizaciones. Esto refleja el grado en el que las personas consiguen satisfacer sus necesidades sociales y consiguen mayor control de su propia situación, basándose en el apoyo de los demás. En el ámbito profesional, la felicidad tiende a ser más común entre profesionales y directivos; es decir, personas que controlan el trabajo que realizan más que los que están supeditados a sus jefes.

Acontecimientos de vida

La felicidad se relaciona de forma clara con la presencia de acontecimientos favorables (tales como un ascenso, el matrimonio, etc.) y la ausencia de problemas o mala suerte (tales como accidentes, despido, conflictos, etc.). Estos acontecimientos por separado indican el éxito o el fracaso en alcanzar las metas de alguien y, por lo tanto, el control que tiene.

En resumen, aunque estas observaciones no pueden probar que la capacidad percibida para satisfacer las necesidades es necesaria y suficiente para la felicidad, confirman los principios básicos de la teoría evolutivo-cibernética de la felicidad. Además, aclaran cómo la felicidad puede fomentarse en la práctica, concretamente, potenciando la riqueza, la educación, la libertad, la igualdad, la salud, el control personal, la autorrealización y las relaciones íntimas.

Referencias

Blakeslee, Thomas R. y Ronald Grossarth-Maticek Feelings of Pleasure & Well-being as predictors of Health Status 21 Years Later.

Heylighen F. (1992) " A Cognitive-Systemic Reconstruction of Maslow's Theory of Self-Actualization", Behavioral Science 37, págs. 39-58.

Veenhoven R. (1991) "Is Happiness Relative?", Social Indicators Research 24, págs. 1-34.

Veenhoven R. (1995) "Developments in Satisfaction Research", Social Indicators Research 37, págs. 1-46.

Veenhoven, Ruut Advances in the understanding of happiness, Publicado en francés en Revue Quebecoise de Psychologie, vol 18, 1997, págs. 267-293.